La oveja negra

Mis tías en Lima se han pasado la voz.

En los casamientos de mis primos ya no se acercan a palmearme el hombro y susurrarme (leer con voz de abuelita por favor) tú eres el siguiente, tú eres el siguiente.

En el último velorio de otro tío querido al que asistí, me acerqué a una de ellas; a la tía más cantaletosa y arrugadita a lo extra-crispy de KFC, a decirle con mi mejor sonrisa de hijo de dentista: tú eres la siguiente, tú eres la siguiente.

Mientras más divertida, más negra se pone la oveja.

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