Carta Para Nadie X

En la vorágine de emociones y sentimientos que me pasan de día a día, entre canción y canción, en ocasiones me descubro escribiendo cosas como la que leerán a continuación. Cansado de escribirlas en el aire he decidido plasmarlas aquí para inspiración o recreación de usted, mi querido lector. A pesar de lo que usted pueda creer, éstas cartas tienen un destinatario en blanco. O no. Lo dejo a su elección.

Querida mía:

Haciendo un recuerdo de las casualidades que nos llevaron de desconocidos hasta amantes y que de ahí nos sentenciaron a recuerdos, me he propuesto a realizar un conteo de los hechos que antes no había podido enumerar.

Aún no pasa 1 solo día en que no te piense. En que no recuerde que bastaron 2 miradas para unirnos en un beso no anunciado. Fueron 4 los sábados los que nos sonreímos sin pausas, hasta que tus labios me dijeron su primer “te quiero”, llenos de ansias.

Cuento las 5 veces en que me repetías “Quédate 10 minutos más” cuando decía que debía irme. Y yo cedía 6 veces a tu mirada, hasta que la noche nos encontraba tomados de la mano afuera de tu casa.

Bastaron 8 semanas para que nuestros nombres cambiaran a un “mi amor” y solo 10 mensajes por hora para que te volvieras mi mejor notificación. Aún recuerdo ese día 12 del mes, cuando bastaron 15 besos en tu cuello para que fueras mía a tu petición.

16 semanas después de declararme culpable por el delito de robar tu corazón me presentaste a tu familia. 20 besos esa tarde te robe, solo porque quería ver sonrojadas tus mejillas.

Pasaron 25 días después de esa reunion y nos enfrentamos a nuestra primera pelea, pero solo pasaron 30 minutos para que volviéramos a llamarnos pidiéndonos perdón. Pero 50 besos no solucionaron el problema porque 60 horas después, un sentimiento de traición derrumbó lo que construimos la noche anterior.

80 mensajes releímos por día para volver a creer en nuestro amor. Y de ahí, tardamos 100 miradas para que ya no dudáramos de nuestro corazón. Viajamos por 200 kilómetros y compartimos 250 te amo antes del sueño conciliar.

Hasta que después de que el miedo a lastimarte me hiciera flaquear, te dejé en la puerta de tu casa tras ver 300 lágrimas por tus mejillas resbalar. Te intenté recuperar con 500 “perdóname” pero ya nunca mas volviste confiar.

Y hoy, 600 noches desde aquel primer beso y aún no te dejo de soñar. Y desde nuestro último adiós no hago más que contar. Quisiera tenerte de mi lado para contar en otra dirección.

Quisiera contarte las 12 veces que repetí en mi mente nuestro primer beso la mañana posterior. Quisiera viajar a esos 11 lugares que nos prometimos conocer tomados de la mano. Decirte te amo 10 veces por día y 9 veces hacerlo tras morder tus labios. Contar solo 8 minutos para salir del trabajo y correr a verte, para recorrer los 7 kilómetros de tu casa al café.

Quiero contarte mis 6 lugares favoritos de tu cuerpo, para escucharte susurrar mi nombre 5 veces mientras los acaricio. Quisiera que el 4 de cada mes volviera a ser nuestro aniversario y que por cada 3 meses hubiera un destino menos por conocer.

Quisiera que nuestras 2 vidas se juntaran de nuevo en 1 declaración de amor.

Querida mía, ya no quiero contar los días hacia delante sin ti en mis brazos. Pero mientras tenga que seguir huyendo de la música para evitar nuestra canción, aquí te dejo un te quiero y un hasta pronto. O un hasta nunca. O un hasta siempre. Lo dejo a tu elección.

A.