La frustrante decisión de no comprar un Mac

Ayer me compré un portátil. Llevaba meses dándole vueltas al tema. He cambiado de trabajo y la Surface se me había quedado corta, especialmente por la RAM, para algunas tareas que tengo que realizar en mi nuevo trabajo. Ayer se sumaron un cúmulo de circunstancias que me hicieron ir a comprarlo.

La razón principal fue que había ofertas en muchas tiendas. Imagino que están renovando stock, así que están liquidando existencias. Buena oportunidad para aprovechar y sacar un equipo por unos cuantos euros de menos.

Otra razón que me llevó a no esperar más, es la situación actual de Catalunya. La cosa está como para no saber cómo van a ir las cosas, y viendo lo que pasa en países sudamericanos con el precio de la tecnología, prefería comprar el equipo lo antes posible. No vaya a ser que después sea del todo imposible por una inflacción desproporcionada.

Pero de lo que te quiero hablar es de mi decisión de no comprar un Macbook Pro. No, no voy a soltarte 1001 razones por las que no comprar el equipo de la manzana, sino el desarrollo mental y las sensaciones que tuve al decantarme por otra opción cuyo precio era 1/3, aún estando el Macbook Pro un 20% rebajado.

No sé a ti, pero a mí ver el Macbook Pro, con i7, 16gb de RAM y 512 Gb SSD a 2450€, sabiendo que su precio original son 3300€, me hace cuestionar mis decisiones previas que se resumen en un “no necesito un mac”. Y sinceramente, me costó tomar la decisión. Para más inri estaba una suculenta opción de financiarlo a 24 meses sin intereses. Todo parecía moverme a hipotecarme dos años para hacerme con un sabroso caramelo tecnológico.

Decidí darme una vuelta y mirar otras opciones. Vi dos equipos que tenían lo que buscaba: 16Gb de RAM y disco SSD. Mi principal problema con la Surface ha sido con la RAM. Hay algunas tareas con las que estoy teniendo problemas con los 4gb de ram que tiene:

  • Acumulación de pestañas abiertas en Chrome mientras utilizo otra aplicación que requiere de bastantes recursos (Photoshop o herramientas de Crawling).
  • Uso intensivo de herramientas de Crawling.
  • Apertura de archivos pesados de Excel.

Allí tenía enfrente un portátil Lenovo y otro HP. Los dos tenían todo lo que necesitaba. No eran tan cools como el Macbook, y pesaban más, pero costaban 1/3. La diferencia no era solamente el precio, sino el pagarlo al momento o liarme en una financiación de 2 años.

Apple ha troleado nuestra experiencia de compra. No seré yo quien niegue la calidad de sus productos. Buena muestra de ello es que tengo un iMac que tiene 11 años que funciona mejor que cuando lo compré (le puse Fusion Drive y 16Gb de RAM, eso sí). Comprar un Mac es un seguro de rendimiento a largo plazo. Pero es caro, y en mi opinión no es para todo el mundo.

Desde que Apple está presente en España, mis compras de ordenadores han estado bañadas por un sentimiento de angustia o frustración. Cuando me he decantado por Apple, me ha acompañado esa angustia de estar gastando más de lo que sería sensato, y cuando he optado por la opción más adecuada para mis ingresos, me ha acompañado esa frustración de irse a la cama con el patito feo de la fiesta. Por eso digo que Apple ha troleado la experiencia de compra de tecnología.

Ese sentimiento se esfuma cuando llegas a casa, configuras el equipo y lo pruebas. Y aquí estoy, escribiendo estas líneas desde un HP Envy de no sé qué año, pero que tiene todo lo que necesito con una construcción muy cuidada. Nada del otro mundo, pero un equipo que mejorará mi rendimiento en el trabajo y que me ha costado 800 euros que he pagado in situ.

Un Ferrari es un cochazo, pero no es para mí.