Películas bellas 2018: 25–2

CALAMAR.
CALAMAR.
Jan 15 · 16 min read

La lista con las películas que más disfruté en el año siempre es la que me cuesta más trabajo. A diferencia de aquellas que detesto, las películas que me traen buenos recuerdos o reflexiones parecen más celosas de las decisiones que tomo sobre ellas. Es aquí cuando me pregunto de dónde sale eso que llamamos el gusto subjetivo. Vuelvo a listados de otros años y me sorprende que Birdman ocupara un lugar más alto que Boyhood o que por las prisas olvidara incluir cosas como Colossal (Nacho Vigalondo, 2016) que disfruté tanto el año pasado. Que si me arrepentiré de el lugar que alguna ocupa en este conteo, es probable, pero creo que es parte de la diversión y la forma en que vemos las cosas y como deberíamos darnos un poco más de tiempo cuando hablamos de cosas que nos gustan. Esa es otra de las razones por las que espero hasta que finalice diciembre para armar estas listas. A diferencia de los altos críticos y periodistas no tengo acceso a los grandes festivales mundiales, pero sí a cosas como el FICM, FICUNAM, FestivalScope, MyFrenchFilmFestival, las proyecciones de la Cineteca y a veces el GIFF, pero aquel que sale en mi defensa es el llamado Festival Torrentino, vigente las 24 horas del día y a la disposición de una buena señal de internet.

Aquí quedan pues las 111 películas, entre ellas dos series y un buen número de cortometrajes, que me cautivaron de una o varias formas, que ampliaron mi perspectiva social o cinematográfica y sobretodo aquellas que disfruté ver una y otra vez. Ya no incluyo las recientes temporadas de The good placeporque quedamos en el entendido que lo que sucede allá es otro nivel. Tampoco cosas que disfruté mucho como Killing Eve o Sharp objects porque no he podido terminarlas, pero seguro llegan con la de 2019. Otras omisiones que me hicieron ruido fueron Roma de Alfonso Cuarón y Plan V. La primera porque si bien coincido con sus más aguerridos seguidores en cuanto a las características técnicas y estéticas, no logré conectar con su discurso; la segunda porque no importa cuanto la disfruté por torpe y boba, debía reconocer su mala calidad, aunque tampoco como para condenarla a la otra lista.

25. A star is born de Bradley Cooper

Una vez que Beyoncé se retiró de esta nueva versión, el equipo de Cooper necesitaba encontrar a la actriz adecuada para encarnar a la nueva estrella del pop. Lady Gaga parecía ser la indicada y oh, claro que lo fue. Muchos cuestionan las decisiones de Gaga sobre maneras, gestos y tonos, pero me parece que eran los adecuados, los que la personalidad sugerida de Ally pedían, incluso la ingenuidad y docilidad frente al personaje de Cooper. Por supuesto que esto no eclipsa la condescendencia con el personaje femenino. Tampoco estamos frente a una historia de amor, mucho menos a la didáctica cinta de los enredos del alcoholismo.

24. A quiet place de John Krasinski

Este año también fue el de los debuts de actores en la silla de dirección. El cómico Krasinski se agarra de Emily Blunt, su esposa, para crear un drama de ciencia ficción. El mundo caído en desgracia debe permanecer callado o es devorado por criaturas extrañas. Cada pérdida de sonido representa un espacio para la creatividad que se sabe manejar.

23. The tale de Jennifer Fox

Casi por accidente una mujer comienza a recordar su infancia y el enamoramiento que sentía por un hombre mayor. Lo que inicia como un tierno viaje en la memoria avanza gradualmente hacia una historia de supervivencia y depredadores sexuales. El tono se mantiene sutil con todo y la carga altamente sexual, y perturbadora. Testimonio de sobrevivientes en un mundo que decide no creer.

22. Hasta los dientes de Alberto Arnaut

Hizo falta muy poco tiempo para que después de que iniciara la guerra contra el narco de Felipe Calderón se hicieran investigaciones de bajo perfil sobre las violaciones de derechos humanos por parte del ejército. Le siguió la hola de documentación, entre ellas la de películas, que salían a defender a quienes desaparecían, morían o eran asesinados, exaltando sus virtudes, como si solo aquellos que lo merecían por falta de productividad tenían la obligación de ser asesinados. Hasta los dientes comienza así su viaje narrador, solo para abarcar en su segunda mitad la realidad punzante: aquí a todos nos matan. Arnaut, los familiares de Jorge y Javier, así como ciudadanos de Monterrey no temen en señalar esto, que siguen en riesgo ya no por sus cualidades.

Además se escoje el formato televisivo como forma de respuesta a la guerra mediática que se hizo contra Javier y Jorge.

21. Blackkklansman de Spike Lee

Dos policías logran infiltrarse a un pequeño grupo del KKK antes de que logren consolidarse. En el camino se enfrentarán a los prejuicios de un departamento de policía esquemático. El regreso de Spike Lee se siente fresco, sin miedo al humor provocador y por desgracia muy actual el papel de la organización.

20. Female human animal de Josh Appignanesi

Una curadora de arte tiene el sueño y luego la laboriosa tarea de preparar una exposición dedicada a la obra de Leonora Carrington. Cruza entre la ficción y mockumentary que nos regala bellísimas tomas de análisis de personaje y una historia sobre el bloqueo emocional de una mujer atrapada (se me viene a la cabeza la secuencia donde la protagonista persigue a un sospechoso hombre por el museo y cortinas de plástico la asfixian). Appignanesi se toma la libertad de hacer de este ejercicio una confrontación con el mundo del drama y violencia hacia lo femenino, con todo y crítica a lo trans.

19. Museo de Alonso Ruiz Palacios

La Historia no perdona. La película abre con impresionantes imágenes de un grupo escolar preparándose para tocar la flauta y le sigue el recorrido de Tláloc desde Xochimilco hasta el recién inaugurado Museo de Antropología. Repito, ambas escenas son de una maestría técnica y de discurso como pocas. Museo cuenta su propia versión, y como toda Historia es ficticia, del robo que sucedió durante la navidad del icónico año del 85 por dos estudiantes de veterinaria de Ciudad Satélite. Una vez más Ruizpalacios rompe la cuarta pared con una padrísima secuencia de acción, y esta junto con otras tres de escenas más tienen para consolidar al director. En específico son: la escena del robo, primero meticulosa en ejecución con un Silvestre Revueltas nunca antes escuchado así en cine y luego con una recreación casi forense del robo. En la segunda se nos presenta la explosión en la relación de Juan y Wilson en medio de la carretera, es un gustazo ver a Gael desmoronarse a la Pedro Páramo. La tercera es la confrontación con sus padres. Ahí tenemos a un Alfredo Castro imponente, sin conciliaciones, y a una Lisa Owen que se roba cada encuadre y siempre pide más. El resultado es una impresionante revisión de la cultura mexicana del centro del país y su visión colonizadora, de esto último es tanto una crítica como una reflexión.

18. El silencio de otros de Almudena Carracedo, Robert Bahar

Estamos a punto de acompañar a los ciudadanos españoles en uno de los viajes más dolorosos de su vida: el recuerdo del terror. Nos encontramos con una anciana que de niña presenció como un pueblo entero persiguió a su madre hasta que le dieron muerte y terminó sepultada en medio de la carretera; víctimas de tortura que viven en vecindarios nombrados como sus perpetradores; un colectivo de mujeres a las que un científico eugenésico robó sus bebés recién nacidos; familias que piden abrir fosas para reencontrarse con sus seres queridos.

El viaje no solo consiste en recordar estos episodios sino que sigue el juicio iniciado en 2010 contra una Ley de Amnistía que sólo protegió los intereses más oscuros del franquismo, que prometió y cumplió con su cometido de borrar todo rastro del recuerdo.

Donde La libertad del diablo tropezó, El silencio de otros logró terminar por humanizar a sus participantes. Desde sus primeras escenas y hasta el final del documental los realizadores se encargan de enfatizar al espectador que sobre sus manos recae la responsabilidad de actuar frente a la tiranía política, social y cultural siempre en el poder.

No puede más que romperse el corazón cuando uno de los testimonios y esperanzas de justicia se queda en el camino y muere a la espera de una resolución de paz.

17. Muchos hijos, un mono y un castillo de Gustavo Salmerón

Debut como director del actor Gustavo Salmerón que cuenta con la participación estelar de la matriarca Julita Salmerón. De niña soñó con tres cosas que a la fecha se cumplieron: tener muchos hijos, conseguir un mono de mascota y vivir en un castillo. El documental abre con una Julita arropada y la cámara sobre ella, una vez bien expuesta se deja ir al espectador y relata cómo quiere que morir, cómo habrán de hacer sus hijos para asegurarse de que está verdaderamente muerta, le aterra ser enterrada o cremada viva; sin embargo, estas declaraciones contagian risa por las formas de Julita, como personaje documental es riquísimo, como persona es carismática.

Con la noticia de que han perdido el castillo como consecuencia de la crisis económica de España, Julita irá recorriendo habitación por habitación del castillo para decir adiós a su manera. A este exilio obligado lo acompaña la búsqueda de los restos de su abuela, que tuvieron a bien guardar dentro de la casa y ahora no saben dónde están. Esta búsqueda da puerta abierta para que Julita vierta sus opiniones políticas, religiosas y sociales sobre la guerra civil que destruyó a su familia, siendo ella del lado franquista, pero ya expondrá ella sus razones, que la hermanan perfecto con Las niñas bien de Alejandra Márquez Abella.

16. Muere monstruo muere de Alejandro Fadel

En la Cordillera de los Andes aparece el cuerpo cercenado de una mujer. La policía toma preso al esposo como principal sospechoso, pero los asesinatos no se detienen. Entre interrogatorios se asegurará que el verdadero asesino de las mujeres es un peligroso monstruo que acecha la zona, algo lejos de ser un humano, algo corrupto. Cruz, un oficial de la policía rural, se convencerá poco a poco de la existencia del monstruo aunque su jefe se empeñe en negarlo.

En la situación del debate actual la película de Fadel surge como canalizador de la violencia machista que termina en feminicidio. El empeño de los personajes masculinos en asegurar que cada homicidio es una caso aislado y posteriormente que si se detiene al perpetrador los feminicidios terminarán recuerda al discurso de muchos en el plano de la realidad. Por otro lado, aquellos que afirman la existencia del monstruo rechazan la responsabilidad que sobre ellos mismos tienen las violentas muertes. No son ellos, no es el sistema, es el monstruo. Totalmente deliberado que cuando por fin se nos presenta al monstruo (sí aparece físicamente, pero podemos inferir que siempre como alusión de Lo Masculino Asesino) este tenga una cola larga en forma de pene con la que asfixia a sus víctimas, que su rostro asemeje a un escroto y la boca con la que arranca las cabezas simule una vagina dentada: la muerte y la violencia a las mujeres, parecen exclamar a coro, es siempre su culpa, una culpa que parte de su distinción del género a partir del sexo.

Brutal y gráfica, como debería ser pues la apuesta es igual de arriesgada, Muere, monstruo, muere trabaja con la tradición popular del monstruo ermitaño. Y volviendo a lo femenino, son ella las únicas que parecen sofocadas por una atmósfera y temperatura elevadas, los hombres las sobreviven no por naturaleza sino porque aquello que termina con sus vidas es el hombre que ha jurado no atacar a los suyos: en una de las últimas secuencias la bestia acorrala a Cruz, lo distrae con la mirada mientras la cola se abre paso entre sus piernas y lo penetra (sellando un pacto, siempre fálico, entre hombres) para convertirlo en un remanente de la criatura sobre la tierra.

Así, el moto que repite uno de los asesinos, si es que vamos asumiendo la verdadera culpa, le da nombre a la película.

Ya en entrevistas Fadel asegura que en él no hay rastro de erudición en el cine de clase B, pero esta película bien lo podría colorar como un exponente serio. Uno de verdad siente la tensión y el suspenso: buensímos los juegos que hace con las sombras y el humo de cigarro.

15. I, Tonya de Craig Gillespie

El drama se divide en dos partes que se van intercalando, la primera es a modo de entrevistas a los personajes que rodearon el escándalo del accidente de Nancy Kerrigan y la caída de la propia Tonya Harding. La segunda recrea esos incidentes y se toma la libertad de ir más allá, explorar la mentalidad no sólo de Harding, también la de su ex esposo y su propia madre. Margot Robbie es tan buena productora como actriz.

14. The wife de Björn Runge

Cuando su esposo recibe la noticia de que será el próximo celebrado por el Nobel de literatura Joan no podrá evitar recordar como es que su carrera literaria se marchitó mientras que la de su esposo cobró fuerza. La tensión entre la pareja irá escalando conforme se nos vaya revelando el secreto mejor guardado de Joan. Increíble interpretación de Glenn Close y muy relevante el discurso al que se adhieren.

13. First reformed de Paul Schrader

El reverendo Toller todavía se atormenta por la muerte de su hijo. Cuando entabla una relación con Mary, una mujer embarazada, y su esposo, un ecologista frustrado, las convicciones de Toller se dinamitarán hasta radicalizarlo. En la víspera del aniversario de su iglesia sus problemas lo llevarán a hacerse un espacio en el cambio del paradigma social. El emblemático guionista Paul Schrader se une a Ethan Hawke para crear un personaje adolorido y complejo. Los cuestionamientos ambientales y filosóficos que Toller se crea son también los de la sociedad en la que se encuentra fuera del filme.Su frustración es la nuestra.

12. My friend Dahmer de Marc Meyers

Lejos de regodearse en el baño de sangre y amarillismo erótico de otros ejercicios, Marc Meyers decide enfocarse en la vida de Jeffrey Dahmer antes de convertirse en el famoso asesino. Si bien el personaje de Derf Backderf queda absuelto de toda culpa circunstancial, ya que la obra original en la que Meyers se basa es de su autoria, su personaje tiene un peso de importancia. Ross Lynch es una verdadera sorpresa.

11. Eighth grade de Bo Burnham

El actor Bo Burnham pone bajo la lupa cinematográfica a Kyla, una joven que lleva sus primeros años de adolescencia con un bajo perfil y un canal de youtube con mucho ángel. Incapaz, o desinteresada, de seguir sus propios consejos Kyla navega sus últimos días en la escuela tratando de obtener la atención del chico de sus sueños.

10. La camarista de Lila Avilés

Con fotografía sólida y sutil se transmite y se crea la vida de un personaje fantasma, a quien se está acostumbrado a no ver, se pretende que no existe y en reflexión de la propia Avilés, la camarista de esta película toca puertas a las que nunca se le invita a pasar.

Eve, la protagonista, es una joven de 25 años que trabaja como camarista de un hotel. Alejada de su hijo y de toda relación emocional, pasa días entre sábanas y clases. La construcción de su personaje junto con el de La Minitoy, el espectacular tension relieve de este largometraje, son de los mejores de esta competencia.

9. No intenso agora de João Moreira Salles

Un joven revive los sucesos más importantes del 68 a partir de las vacaciones que su madre tuvo ese año en la China de Mao. Entre ellos la primavera de Praga y el ajetreado verano en París. Sus líderes y seguidores serán puestos a revisión de la historia para enfrentarlos con su presente. Salles demuestra un virtuosismo intenso para reflejar la pasión juvenil y el desencanto de las clases trabajadoras con quienes vestían de salvadores.

8. Sicilian ghost story de Fabio Grassadonia, Antonio Piazza

Una niña se revela contra una sociedad que ha decidido olvidar a su mejor amigo, luego de que este fuera secuestrado por la mafia italiana. Basado en una historia real, no hará falta más que una búsqueda en internet para conocer el trágico destino de Giuseppe Di Matteo. Sin embago, la entereza de Luna y su deseo de no olvidar vuelve a esta película un bello acontecimiento, incluso dentro del terreno del género fantástico. La música de Soap&Skin le da un valor conmovedor a la última escena, una de las más bellas del año.

Muchas veces se decide tratar con pinzas a los grupos criminales y sus delitos, pero los guionistas toman una decisión muy atrevida y también honrada de mostrar en pantalla como se deshace en ácido un cuerpo.

7. Annihilation de Alex Garland

Segundo largo de Garland, que ya lo perfila como una de las grandes promesas del cine de ciencia ficción. En él acompañamos a Lena, una bióloga que decide adentrarse a una zona resguardada por el ejército luego de que su esposo fuera el único sobreviviente de una expedición al mismo sitio. Este nuevo grupo de expedicionistas, todas mujeres, se enfrentan a las criaturas que se crean por cambios moleculares. De verdad que todo el cast está fantástico, pero destaca la aparente pasividad de Jennifer Jason Leigh.

6. November de Rainer Sarnet

Esta combinación estoniana del surrealismo folclórico y el realismo mágico presenta arquetipos europeos, mucho mejor logrados que en Cold war, por ejemplo. Criaturas rudimentarias, fantasmas errantes, visitas inesperadas de la muerte y un triangulo amoroso destinado a fracazar desde cualquiera de sus frentes son los que Sarnet presenta para elaborar esta especie de álbum estampístico de las aldeas paganas feudales. Hay lugar para el humor filmado en blanco y negro, toma eso Roma.

5. Manbiki kazoku (Shoplifters) de Hirokazu Koreeda

La consolidación de Kore-eda es una que nos beneficia a todos. Tiene los temas que siempre le han interesado y el nivel del drama se mantiene. Los Shibata se la viven engañando al seguro de la abuela, adoptando niños de las calles y robando tiendas. Una noche Osamu y su hijo se encuentran con una pequeña niña muriéndose de frío, la llevan a casa y al día siguiente se instala como el nuevo integrante de la familia. Un incidente pondrá al límite a la familia cuando se tengan que enfrentar a la verdad, los lazos serán puestos a prueba y ahí estaremos como espectadores deseando ver un final feliz. Emotivo recordatorio de que a veces la familia que se escoge es aquella en la que se es másfeliz.

4. Las niñas bien de Alejandra Márquez Abella

Magistral la decadencia en un personaje bien complicado de actuar y que seguro estuvo igual de difícil de crear para el guion. Desde el título se nos prepara para la infantilización que se hará de las mujeres a lo largo de la película; que siguen viviendo actualmente y que no hace tanta distinción de clases. Como muñequitas de porcelana a las que no se les puede perturbar.

Otro punto para el guion: en la comedia que se deja ver no hay rastro de expiación, mucho menos en la cúspide de la decadencia tantas veces anunciada. Otro más: tampoco se presenta como purga de emociones para la clase media o baja al estilo Nosotros los nobles (2012). La película abre con Sofía (Ilse Salas) en voz en off narrando lo que parece ser la fiesta de cumpleaños ideal a poco tiempo de que suceda la crisis económica de los ochenta que se llevará entre las patas la vida como la conoce. Esa realidad que se le da ya producida, en la que no tiene opinión, se pone a prueba.

3. Paddington 2 de Paul King

El oso peruano más famoso del mundo sigue viviendo en Londres. Ahora deberá encontrar un trabajo que le de el dinero suficiente para traer a su tía Lucy antes de que la vejez termine por alcanzarla. Entrañable, elocuente y muy bien filmada Paddington 2 encuentra la alegría y la emoción en personajes prototipo bien elaborados. Se da el gusto de ser punk frente a una sociedad xenófoba. Los homenajes wesandersonianos están muy bien planteados, Hugh Grant es una delicia de villano.

2. Lazzaro felice de Alice Rohrwacher

En la impenetrable aldea de La Inviolata vive un joven dócil y de buen corazón llamado Lazzaro, sirve a la imperialista marquesa Alfonsina de Luna y a todos en el pueblo. La bondad de Lazzaro pasa como torpeza y lleva a todos los aldeanos a tratarlo con las patas. Cuando el hijo de la marquesa se hace amigo de Lazzaro se crea en ellos un vínculo que durará hasta la eternidad. Un día se descubren los malos tratos de doña Alfonsina y todos son enviados a la aparente libertad de la ciudad, mientras que Lazzaro sufre un accidente que lo transporta muchos años en el futuro. El mundo al que llega no es uno que esté dispuesto a vivir con una personificación santificada y es puesto a un lado.

Alice Rohrwacher nos entrega una trama hiperrealista con toques, apenas comprensibles de fantasía, que apuntan a la crítica social y al tacto más cercano con lo espiritual. La de Rohrwacher es una película que logra llegar al cielo. Incomprensible que sea tan ignorada, así como la caracterización de Adriano Tardiolo como un santo.

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade