
Notas sobre la peste
Peste, s. (Del latín pestis, plaga, peste; de donde pestilente, pestífero; la misma raíz que perdo, destruir [PERDICION].) Una plaga, pestilencia o enfermedad epidémica y mortífera; toda cosa nociva, maligna o destructiva; persona destructiva y maligna.
Así inicia «Notas sobre la peste», uno de los mejores capítulos de «La máquina de follar» De Charles Bukowski.
Lo que hace excepcional a este capítulo, es la comparación que hace el autor de algo tan dañino como la peste, con la raza humana.
Bukowski asegura que la peste se apodera de nosotros. Nos nota bien y entonces comienza a trabajar para flagelarnos. Es “superior” a nosotros y sabe dónde y cómo encontrarnos.
Una vez que la dejamos entrar estaremos contaminados y dañados por largo tiempo. Pueden ser días, semanas, meses e incluso años, y volverá a aparecer cada que le demos oportunidad. Si no le ponemos un alto, la peste nos dañará durante el resto de nuestras vidas.
Lo más triste y realista de este capítulo, es que todos somos la peste. No hay un ser humano que esté libre de ser alguna vez en su vida la peste para otro ser humano. La humanidad y la sociedad son “una peste apestada por pestes”.
La manera en la que una peste se manifiesta puede ser muy variada, ataca de pronto y nunca sabemos cómo lo hará. Puede ser saboteando nuestro éxito profesional, arruinando nuestro día con actitudes que nos hacen sentir miserables, entregándonos mal un trabajo que encargamos, llamando a una hora no esperada, no llamando, haciendo comentarios que nos causan sentimientos de rechazo o malestar, siendo egoísta, pidiéndonos dinero prestado sin la intención de pagarnos; discriminándonos, llamándonos 'tontos' e ‘intensos’ por no compartir su ideología política o su filosofía de vida, ejerciendo violencia física, no pagándonos lo justo, hablando a nuestras espaldas, revelando nuestros secretos, etc.
Lo único seguro con la peste es que tarde o temprano nos va a atacar hasta aniquilarnos, porque ella se encuentra acechando a los mejores filetes de humanidad y está lista para matar una y otra vez.
En este capítulo es increíble darnos cuenta cómo es que la peste no distingue entre padres, hermanos, amigos, pareja, compañeros de trabajo y que incluso quienes son considerados buenos, inteligentes, agradables, empáticos, simpáticos, cultos, divertidos, correctos, religiosos, estudiados, con alto nivel adquisitivo, de clase alta y un sinfín de adjetivos “positivos” más, son, sin tener consciencia de ello, también un tipo de peste.
Quizá lo más triste de este capítulo, es que nos damos cuenta de que la sociedad es peste con quiénes no debería serlo. Lo es con quiénes son más vulnerables o susceptibles, con aquellos que necesitan amor y/o con quiénes las condiciones sociales, económicas y familiares no les han favorecido del todo.
Lo más doloroso de la peste es que únicamente ataca (aunque sea de manera inconsciente) a quienes tiene estudiados, a aquellos que conoce y de quienes sabe cómo sacar provecho. Al escribir esto me doy cuenta que yo también soy un tipo de peste.
Si bien, “La máquina de follar” tiene varios capítulos poco atrapadores y algunos otros más detestables por su alto nivel grotesco, «Notas sobre la peste» es indudablemente una joya dentro de las páginas de este libro.
Es un capítulo en el que puedes proyectarte a ti mismo y a tus semejantes. Un capítulo que te deja pensando en la falsa superioridad moral de cientos de personas que son “buenos” y “agradables” con unos cuantos pero duros y críticos con otros tantos que no cumplen sus “expectativas" o que están fuera de los cánones establecidos por la sociedad de consumo.
Con «Notas sobre la peste» podemos preguntarnos por enésima vez “¿Qué estaba pensando Dios cuando nos creó?, ¿por qué la sociedad está tan degenerada hoy en día? y ¿por qué el ser humano sólo busca la satisfacción a nivel individual?”
«Notas sobre la peste» es un capítulo que nos hace estar, al menos por unos momentos, conscientes de que la sociedad y la humanidad (incluidos nosotros mismos) no tenemos al 100 por ciento sentido y calidad humana, pero también, gracias a este capítulo podemos analizar y comenzar a trabajar para no ser una peste y no dejarnos apestar por otras pestes.
Un capítulo para ponernos críticos y depresivos, o para ponernos críticos y salir del hoyo en el que quizá nos encontramos.
