Trabajar de diseñador poco tiene que ver con diseño

Rara imagen de un diseñador, fuera de su hábitat natural, hablando con personas

Voy a arrancar haciendo una aclaración del título, cuando digo ‘diseñador’ me refiero a diseñador web.

No voy a hacer ninguna ponderación del rubro en el que trabajo hace más de 13 años (sí, soy tan viejo) porque creo que no es necesario, pero los medios digitales tienen hace muchos años un dominio casi total por sobre los medios tradicionales. Es cada vez más difícil encontrar diseñadores que se dediquen a trabajar solo en papel o sobre cualquier otro medio físico.

Dicho esto y habiéndome atajado de cualquier fundamentalista de la FADU, paso a contarles lo que significa en mi día a día ser diseñador.

¿Qué soy?

Esta es la pregunta más difícil de responder. Muchos de nosotros comenzamos siendo ‘Webmasters’, y tiempo después nos dimos cuenta que administrar Apache es una de la cosas mas deprimentes que hay, y entonces comenzamos a llamarnos ‘Diseñadores web’.

Aprendimos a usar Dreamweaver, aprendimos a usar Front Page (y por suerte lo abandonamos), aprendimos a usar Flash (y a ponerle música a nuestros sitios web), aprendimos a diseñar, y entonces fue cuando apareció el concepto de experiencia de usuario y nos cagó la vida.

Ahí fue cuando empezamos a llamarnos ‘UI designers’ o ‘UX designers’, y los más nerds se dedicaron a ser ‘Front-end developers’. No solo cada vez había más especialidades, sino que ya no se podía hablar en español.

Ahora muchos de nosotros nos convertimos en ‘Product designers’, aunque seguimos siendo webmasters evolucionados cual Pokemon.

El RRPP

Lo primero que se aprende luego de ganar un poco de experiencia en diseño, es que lo más importante de todo es el manejo de las expectativas. Cuando nos comprometemos a hacer un trabajo, los diseñadores más experimentados, estamos obligados a sentar las bases de nuestra relación con el cliente, porque como diría un anónimo muy famoso:

Le falta el apóstrofo y me está matando

Para que uno pueda explicar esto sin terminar en una pelea de puños, es condición sine qua non tener habilidades interpersonales. Si todavía sos un poco tímido y te cuesta hablar con personas, grab a beer and start practicing.

El psicólogo

Desde el primer momento decidimos ser diseñadores y no artistas, a veces porque nos gusta comunicar ideas concretas, a veces porque somos pésimos dibujantes y no tenemos talento (mi caso). Como sea, nuestro objetivo es comunicar una idea, y para que eso se haga de manera exitosa, tenemos que entender cómo funciona la psiquis humana (tarea difícil si las hay).

Acá es donde entra en juego el ‘UX designer’ (sí, en inglés porque diseñador de experiencias de usuario suena bastante mal) y debemos practicar nuestra empatía al máximo.

Cualquiera que haya realizado tests de usabilidad, card sorting, documentos de persona, mapas de modelos mentales, o cualquier otra metodología de moda, sabe que es un poco jugar al psicólogo.

El programador

Si bien no es una condición completamente necesaria para ser diseñador, ser programador de front-end es prácticamente ineludible.

Y aunque a veces es difícil encajar la lógica proposicional en una mente creativa, se hace imposible construir un diseño en un medio digital sin saber programación.

Si no querés que te digan que hacés dibujitos, aprendé a programar.

El agrimensor

Por lo general nos insulta un poco que nos comparen con artistas, sencillamente porque nuestros diseños no están librados a la interpretación, sino todo lo contrario.

- Tía: ¿de qué trabajas Valeria?
- Valeria: soy diseñadora
- Tía: ah ¿hacés dibujitos?
- Valeria: … *analiza arrojar a su tía por la ventana*

Como todos nosotros pasamos más de una vez por esta conversación, e incluso algunos de nosotros hemos arrojado parientes por la ventana en alguna ocasión, buscamos la forma de diferenciarnos.

Ahí es cuando entran en juego las queridas métricas, quienes en un principio son nuestros principales enemigos, y luego con el pasar del tiempo se convierten en nuestro principal aliado.

Hoy es mucho más común estar orgulloso de haber incrementado un índice de conversión con el diseño de una experiencia, que haber logrado muchos likes en nuestro último shot de dribbble. Y si no es así, deberías.

El dueño

Desde que el design thinking caló hondo en las grandes corporaciones, el rol de diseñador dejó de ser algo deseable y pasó a ser algo imprescindible.

Fue entonces cuando los diseñadores nos convertimos en dueños de la toma de decisiones, no solo porque somos quienes planteamos soluciones a los problemas, sino porque también solemos ser quienes tomamos la decisión final.

¿Porqué? Porque somos atrevidos, creativos, entendemos a las personas, pero sobre todo porque no tenemos miedo a equivocarnos.

El niño

Y con niño no me refiero a infantil, me refiero a quien no tiene miedo.

Decía una señora hace mucho tiempo:

It’s easier to ask forgiveness than it is to get permission.
- Grace Hopper. Una de las pioneras en programación.

Si hay algo que hacemos los diseñadores es equivocarnos con lo mismo 100 veces, o 1.000 si es necesario. Los que trabajamos de esto nos equivocamos todo el tiempo y nos corregimos constantemente. Pero rara vez pedimos permiso.

El que soluciona

Como ya lo dijo uno de los fundadores de Waze (adquirida por Google por la friolera de $1.1 billones de dólares):

Fall in love with the problem not the solution, and the rest will follow.
Uri Levine

Primer paso para ser un buen diseñador: fuck your ego.

El trabajador hormiga

¿Y el ajuste de las cajas tipográficas? ¿Y la teoría de color? ¿Y el espacio negativo? ¿Y la figura y la forma?

Todo eso también, pero representa unos 15 minutos en tus 12 horas de trabajo diario.

Los diseñadores somos trabajadores incansables, vivimos a base de café y/o mate, comemos fuera de término, dormimos poco y se nos da poco crédito.

Así que la próxima vez que veas una madre orgullosa porque su hijo de 3 años puede usar un iPad recuérdale:

Tu hijo no es ningún genio, los diseñadores de Apple sí lo son.