El profesor Pinta

La patanería, la altanería, el irrespeto, el machismo, la soberbia, la malacrianza, no son actitudes inherentes al liderazgo. Para ser disciplinado, sistemático, ejecutivo, efectivo, profesional, no hay por qué ser una bestia.
Esa idea de líder animal, arrastrada desde antes de la era industrial, está absolutamente superada hoy. No solo en el deporte, sino en los negocios, en la industria, en el servicio público, en los medios de comunicación. La falacia de que tiene más autoridad el que tiene la boca más sucia, o el que escupe más insultos, debe enterrarse para siempre.
La violencia verbal, el acoso, la humillación, son los trucos con los que se visten de líderes quienes no lo son por sus propios méritos. Decía Margaret Thatcher que “ser poderoso es como ser una dama. Si tienes que andar diciéndoselo a la gente, es porque no lo eres”, una frase lapidaria -a pesar de sus dejos machistas (¡Era el 85!)- que nos recuerda lo obvio: si usted necesita pegar alaridos para que lo escuchen, algo ya empezó mal.
La autoridad se gana desde el mérito, o se impone desde el respeto.
Me resulta imposible entender a quienes, aún hoy, habiendo leído todo lo que hemos leído, siguen defendiendo al energúmeno por encima de todo el resto de su equipo, y más importante: de los jugadores de la Sele.
Como si Pinto fueran 11 tipos. Como si Pinto fuera un cuerpo técnico completo. Pinto es un señor, uno solo, que sin duda en lo futbolístico hizo un gran trabajo… ¡porque tenía con qué! Y, ahora lo sabemos: ¡Porque tuvo quién se lo aguantó!
Nos siguen repitiendo que “no aguantamos nada”, que los jugadores, ¡sí! esos que le ganaron a Uruguay, a Italia, a Grecia, que sacaron a Inglaterra y le aguantaron a Holanda “son unos mediocres”. Que “los ticos no toleramos la disciplina” ¿En serio? ¿Y quién putas jugó en Brasil esos 5 partidos?
¿De verdad, en su sano juicio, creen que un staff completo debería renunciar a la más elemental dignidad en el trato humano, porque eso es “disciplina”? ¿En qué país vivimos, en la España de 1950?
No, el liderazgo NO es irrespeto. La disciplina NO es humillación. La autoridad NO es machismo. Las buenas ideas NO son gritos. Los consejos NO son insultos. El control NO es acoso. Y el triunfo sí es menos digno si para obtenerlo uno de los “sacrificios” es la dignidad de las personas. De cualquier persona.

    cristian cambronero

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    Estratega de comunicación. Periodista. Socio, Gerente de estrategia @ NOISE Central America agencia digital / Premio Nacional de Periodismo, 2009.