El vaso medio lleno de Paraguay
A los que miran la parte positiva de las cosas muchas veces se les tacha de no ser realistas o vivir en una burbuja de fantasía. Contrario a eso, siento que mirar el vaso medio lleno forma parte de ser, no solo observadores, sino protagonistas de acciones positivas.
Encontré en el Twitter un video con este título:
“INCONSCIENCIA CIUDADANA. Un conductor atropella a un hombre no vidente de la tercera edad y lo deja tirado. ¿Indignante?”
Un señor iba cruzando la calle y un auto, pasando de largo, lo lastima tirándolo al suelo. Tres personas se acercaron a él, lo ayudaron a levantarse, se quedaron hablando un rato y finalmente una le ayuda a terminar de cruzar la calle.
El tweet tiene, hasta ahora, 365 impresiones. Estas 365 personas vieron, vivieron y sintieron el hecho, tanto que cada uno de ellos son como jueces de lo que sucedió. Estamos mega informados. Es un hecho. Ahora, ¿la percepción?
Vi 21 comentarios llenos de rabia contra la persona que lo atropelló y 1 comentario positivo. Esta persona, 1/21, escribió “yo valoro que tres personas sí pararon y después socorrieron al hombre, no todo está perdido”.
“Hace más ruido un árbol que cae, que un bosque que crece” Es un dicho que me resuena cuando se hace énfasis en lo malo de las personas o de los acontecimientos. No digo que esté mal mirar lo malo, es necesario para tener una visión completa de lo que sucedió y tomar las medidas correspondientes. Solo digo que sería lindo ser ese tipo de persona que recuerda, reconoce y recompensa lo bueno. Ser ese 1/21. Está comprobado que los niños aprenden mejor mediante los premios que mediante el castigo. Esa también es una forma de resaltar las virtudes y los logros de las personas.
Personalmente creo que mirar la parte positiva de las cosas tiene una función inmensamente transformadora. Hoy, yo miré el valor de ese 1/21. Me gustaría que hayan muchos más de esos. Para eso me apoyo en esta línea, dicha por San Josemaría: ¿Te has parado a considerar la suma enorme que pueden llegar a ser “muchos pocos”?
Confío que Paraguay tiene “muchos pocos” que miran el vaso medio lleno, que podemos generar más amor por lo nuestro, resaltar nuestras virtudes y finalmente ser protagonistas de las cosas buenas del país.