Osvaldo Bayer, “anarquista y pacifista a ultranza”


Desde la incansable lucha por la defensa de los pueblos originarios, pasando por el encuentro con el Che Guevara en la Cuba revolucionaria, y hasta llegar a su exilio en Alemania por la polémica publicación de “La Patagonia rebelde, durante la última dictadura militar. Todo eso y más, forma parte de la vida del escritor y periodista: Osvaldo Bayer.

Nació en Santa Fe el 18 de febrero de 1927, y desde pequeño supo que lo suyo era la escritura. Se autodenomina un “anarquista y pacifista a ultranza”, y entre 1952 y 1956 estudió Historia en la Universidad de Hamburgo. De regreso a la Argentina, le dedicó mucho tiempo al periodismo, y también a la investigación de la historia argentina.

En 1958 fundó La Chispa, en la ciudad de Esquel, al que denominó “el primer periódico independiente de la Patagonia”. Trabajó además, en Noticias Gráficas, en El Esquel de la Patagonia, y en Diario Clarín, donde se desempeñó como secretario de redacción.

“Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia”, “La Patagonia rebelde”, y “Los anarquista expropiadores y otros ensayos”, son algunas de sus más reconocidas obras.

A casi un año de formar parte de Diario Clarín, viajó en 1960 a Cuba, a participar del primer aniversario de la revolución cubana. Ahí fue cuando tuvo la oportunidad de conocer a Ernesto “Che” Guevara quién, según relató el periodista, solo hablaba sobre cómo haría la revolución en Argentina. “Compañero Che, es muy interesante, hasta poético lo que usted nos ha relatado, pero la represión en la Argentina es más dura que la del dictador Batista en Cuba. Son fuerzas de represión muy importantes, torturan, asesinan, tienen las armas más sofisticadas y modernas.” El Che lo miró muy fijo y luego de un profundo silencio le respondió: “Son todos mercenarios”.

Durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón, la cual era controlada por su ministro José López Rega (creador de la Alianza Anticomunista Argentina), Bayer fue amenazado y perseguido por su libro “La Patagonia rebelde”. Esto provocó su exilio en Berlín en 1976, el cual mantuvo hasta la caída de la posterior dictadura en 1983. “Usted va a salir ahora, pero nunca más va a volver a pisar el territorio de la patria, ¿entendió?”, le dijo un militar de apellido Santuccione, en junio del 76 cuando lo acompañó a Ezeiza.

El origen del anarquismo en Argentina nace con la llegada del italiano Errico Malatesta y a la que Bayer manifiesta “de gran importancia”, ya que según él, “al país le hacía falta un movimiento como el anarquismo, el socialismo o el comunismo, con sus grandes aciertos y errores, porque son ideologías que buscan la libertad y la dignidad del ser humano”.

“Para mí fue fatal la dictadura porque tuve que abandonar el país por mis libros”. A raíz de esto, el escritor siempre recuerda uno de los últimos encuentros que tuvo con Rodolfo Walsh, un gran amigo, al que denomina como “el héroe del pueblo”. “Nos encontramos en un cafecito nada menos que en el centro de Buenos Aires, éramos locos, perseguidos a muerte los dos. Y me dijo: tenés que irte Osvaldo, tenés que irte”. Rodolfo Walsh desapareció en 1977 y forma parte de la lista de desaparecidos de la última dictadura militar.

Del retorno a la democracia declaró que tenía un muy mal concepto de Raúl Alfonsín. “Me dijo ‘parece mentira que los que se escaparon nos vienen a dar lecciones de democracia a nosotros que estuvimos luchando desde el principio contra la dictadura’. Yo no me escapé. Yo tuve que irme”.

“El mayor mérito de la presidenta Cristina Fernández y del ex presidente Néstor Kirchner son “los juicios a los criminales de la desaparición de personas. Los dos fueron capaces de algo que jamás nadie intentó hacer: el juzgamiento de militares que establecieron dictaduras y cometieron crímenes feroces”, dijo acerca de los últimos dos gobiernos de nuestro país.

Con respecto a la lucha por los derechos de los pueblos originarios, se interesa por sus reivindicaciones y por el desenmascaramiento de figuras históricas consideradas por él como genocidas. Es por eso, que desde 2004 reclama con el grupo “Rebelde amanecer”, el traslado del monumento al general Julio Argentino Roca, petición que fue aprobada por la Legislatura porteña. En su lugar, Bayer pretende que se levante un monumento a la mujer originaria.

Este socialista intelectual, hoy tiene 88 años y reside en Alemania. Sueña con un socialismo libertario, una sociedad sin clases ni pobreza y sin ninguna dictadura, ni siquiera la del proletariado, a pesar de sus ideales.

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