¡Qué tirada!

Costa Rica tiene desde bellezas naturales y mujeres bonitas hasta maltrato animal, las cotidianas presas y las birras de medio día. También tenemos gente pura vida y honesta y tenemos pachucos y maleantes. Costa Rica es un país sumamente variado y su variedad es precisamente lo que lo hace ingobernable. Con nosotros nunca se queda bien y por eso siempre estamos insatisfechos. Y como buenos ticos hemos interiorizado el estar insatisfechos. Podría decirse que parte de nuesta débil y mediocre idiosincracia* es estar insatisfechos porque nunca logramos corregir lo que está mal.

*Si es que se le puede llamar idiosincracia. Somos un pueblo que no celebra con bombos y platillos el Día de la Independencia. Somos un pueblo que ni siquiera ha logrado mantener su voseo típico porque hay cada polo que se siente sofisticado tuteando por ahí. Somos un pueblo que no canta fuerte su himno nacional a menos que hayan once muchachos vestidos de rojo en una cancha. Somos un pueblo que no tiene ni la menor idea del concepto de idiosincracia, cultura y tradición.

Es normal que con la Costa Rica actual no se esté satisfechos, pero claro, es todavia más normal escuchar gente insatisfecha que no hace nada para cambiar las cosas. Los pluses salariales de millones de colones, la falta de integridad de los funcionarios públicos y por supuesto los chorizos con los que el gobierno se coge al pueblo son situaciones que debido a su gravedad la reacción esperada del pueblo sería eufórica, pero se da todo lo contrario. La reacción del pueblo es quejarse unas 48 horas mientras aparece el nuevo chorizo y una vez que aparece se da por finalizado el ciclo. ¿No es extraño que se le pueda llamar un ciclo? Considerando que un ciclo se repite una y otra vez casi como por defecto. Qué curioso.

Por otro lado, como tenemos una manera increíble de molestarnos y no reclamar cuando nos dan atolillo con el dedo, los últimos 30 años y los gobiernos correspondientes han sido puro chorizo y una cagada de risa. Los costarricenses, además, parece que tienen una memoria a corto plazo mega desarrollada. Como cuando Figueres Olsen huyó como un prófugo de la ley, regresó en el 2011 diciendo que quería un tamalito y a todo el país casi que automáticamente se le olvido todo el chorizo que había detrás. O como cuando los empleados de RECOPE se ponían a jugar bola 3 horas a costas de nuestros impuestos. ¡Todo el mundo indignadísimo! Se hablo del tema un par de semanillas y ya nadie se acuerda porque ya concluyó ese ciclo. ¿Entonces gente cómo hacemos? ¿En qué quedamos?

La verdad qué tirada es vivir en un país donde hay demasiadas situaciones corruptas e ilícitas o simplemente inmorales y al pueblo parece importarle más los partidos de la Sele o el gran paradón de Keylor Navas. Qué tirada vivir en un país donde el sistema legislativo, judicial y ejecutivo está lleno de hermanos, primos y sobrinos de la misma familia y peor es vivir en un país donde ese mismo sistema sólo se encarga de proteger a quien no necesita ser protegido y dejar al indefenso desamparado. Qué tirada es que un montón de viejos cincuentones y llenos de canas tengan el poder de elegir y descartar los derechos reproductivos y sexuales de mujeres veinteañeras porque a su perspectiva no son derechos sino caprichos. Pero a pesar de todos estos que tirada es vivir en un país donde el gobierno le pasa por el encima al pueblo y nadie hace nada para cambiar las cosas.

Vivir en Costa Rica es efectivamente una tirada.

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