Cuando la rutina abrume

Querida, Luna

Hoy tienes 7 meses y 10 días (más o menos). Hace pocos días comenzaste a balbucear ma ma ma, pa pa pa, y sé que esas sílabas no tienen mucho sentido para ti ahora, pero mientras vayas creciendo van a ir cargándose de significado, y en verdad espero que sea uno muy potente. Qué esas palabras puedan hablarte de la bondad en un mundo en el que te sientas protegida, que te hablen de un amor que es una sombra de Dios que te ha querido y pensado antes que nosotros, que te hablen de justicia, de paz y sobre todo de responsabilidad con el mundo que te tocará vivir.

Cuando leas esto no sé qué cambios habrá traído los tiempos, pero espero que puedas leerlo cuando encuentres tribulación en tu “rutina” y sea como estar en el ojo del huracán, un momento para encontrar paz en plena tormenta, que sea como encontrar a Jesús dormido en tu barca en medio de una tempestad y saber que nada ni nadie te puede dañar.

Estos últimos días han sido un poco difíciles para mí. Mucho trabajo y poco tiempo para ustedes (Te prometo que ya estoy pensando como compensarlo). Desde pequeño, prácticamente no he dejado de trabajar, y si hoy tú sigues por la misma línea, solo quiero pedirte que no te pierdas.

Para, respira, encuéntrate y vuelve a salir.

Si es necesario, sal de tu zona de confort, para volver a encontrarte, busca quién eres, para qué haces lo qué haces, qué quieres dejar detrás de ti. Si ves que lo que estás haciendo es como esa frase del principito (la que pongo abajo), es hora de volver a empezar, aunque cueste.

Principito: ¿Y para qué te sirve poseer las estrellas?

Empresario: Me sirve para ser rico.

Principito: ¿Y para qué te sirve ser rico?

Empresario: Para comprar más estrellas.

Sal del trabajo siempre a tiempo, siempre tendrás otro día para terminarlo, pero nunca será suficiente el tiempo que pases con los que quieras (A veces es demasiado tarde cuando te das cuenta de esto y quisieras volver atrás y volver a vivir cada día). Al final del día se trata de ser feliz, y vivir con lo que tienes, te lo puedo asegurar, para mí era importante recorrer el mundo, y para eso no vas a necesitar trabajar mucho ni ahorrar demasiado, hay paisajes que valen un millón de estrellas (Y espero poder verlos juntos). Y aunque todo parezca tener un precio, las mejores cosas son las que “no tienen valor”

Si tienes “éxito” no olvides de los demás. Al final de tus días no te llevarás nada, y la mejor herencia que podrás dejar, siempre va a ser un legado de generosidad, ser una pequeña luz en un mundo que considera a todos como competencia y enemigos. Me miro en el espejo y me pregunto todos los días si tengo lo que se necesita para que pueda transmitirte que todos los que están junto a ti, son hermanos, ellos junto contigo harán de este, un mundo mejor. No quisiera educarte en hacerte más competente o más hábil, si no estoy cuando leas esto, es lo que quisiera que conserves de mí. En cada persona se esconde algo muy valioso que los prejuicios nunca te dejarán ver.

Para, respira, encuéntrate y vuelve a salir las veces que necesites.

Hay cosas más importantes que el trabajo, y yo ya la encontré: todos los días al abrir la puerta del dormitorio y encontrar dos sonrisas (o dos gritos) mirando fijamente a ver quién llegó.

Las quiero mucho

Canva

PD. Te dejó una canción, qué de seguro te dirán no es el mejor ejemplo a seguir (que puede ser) pero la letra de esta canción específica vale la pena escuchar.

https://www.youtube.com/watch?v=v_zZmsFZDaM

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