¿Qué pasó ayer?

Anoche, por casualidad, tuve la oportunidad de compartir con uno de los abogados de Leopoldo López y uno de sus compañeros de presidio político en Ramo Verde. Apenas unas horas antes, durante la madrugada de ese mismo día, López había sido sorpresivamente beneficiado con una medida de casa por cárcel que levantó todo tipo de suspicacia, y estas conversaciones fueron providenciales para tratar de entender lo que ocurre.

El hecho es que ni Leopoldo López, ni sus abogados venezolanos ni la misma Lilian Tintori supieron de esta medida hasta el momento en que sacaron a López de su celda y él pudo ver a su esposa y equipo legal fuera de la cárcel. Los madrugaron como a toda Venezuela. Interesante es que al ver y leer las declaraciones del TSJ, Ministros y Defensoría, era evidente que al menos a una buena parte de la dictadura también la madrugaron. Y estaban claramente preocupados por ello.

¿Quién nos madrugó? ¿A qué responde la medida y quién gana con ella? Ya se han escrito todas las teorías posibles, pero creo que la clave está en el hecho de que fue la Unión Europea, a través de su mediador España, quienes dieron la noticia.

Evidentemente los europeos están negociando el fin del chavismo. Puede ser por razones de seguridad o económicas, seguramente ambas. Pero a esas alturas sabemos que la libertad de Venezuela se negocia con Cuba, nuestra metrópoli. Cuba ha estado en un proceso de negociaciones que se disputan la UE y Estados Unidos desde hace un tiempo y que ha sido objeto de largos y abundantes análisis y Venezuela es siempre ficha clave. Ficha, más no pieza. Somos una carta de negociación. El viaje express de Maduro a La Habana el día de ayer, parece confirmarlo.

Así que Maduro habrá viajado a recibir el briefing de por qué se decidió soltar a López y cuáles debían ser los próximos pasos. De esto no tiene idea ni su abogado, así que yo solo puedo especular: fue una exigencia de los negociadores europeos como muestra del compromiso del secuestrador castrochavista con la solución negociada.

O sea que es cierto que hay negociaciones, que las lleva adelante Zapatero y que los Rodríguez son la contraparte venezolana. Son ellos quienes han estado merodeando al colateral (López) en las últimas semanas. Pero las negociaciones son a alto nivel y parece que se tratan de quién se queda con Venezuela.

¿Cuál es nuestra responsabilidad ante esto? Nosotros estamos claros con lo que deseamos alcanzar: libertad y democracia, no solo como valores fundamentales que siempre hemos defendido, sino como las únicas garantías de una vida digna y agradable. Si la solución a esta pesadilla maldita que es el chavismo, en la que nos metimos solos, es una negociación completa o parcial de la soberanía, pues tenemos que dejar claro que su éxito solo será posible si en el acuerdo final se incorporan nuestras demandas. La calle debe demostrar que un acuerdo bajo cualquier otro término presentaría al interesado un país ingobernable. Que se entienda que la única manera de pescar en este río revuelto es formando una alianza efectiva con el pueblo venezolano y sus intereses. Como dijo María Corina Machado en la concentración de hoy, deben aliarse con “La Venezuela buena, la Venezuela honesta y trabajadora que entiende el desafío histórico al cuál se enfrenta”.