Un principio… ¿Principal?

Día a día nos dedicamos a leer una noticia, ver la televisión, escuchar la radio o, en resumen, a consumir un medio de comunicación. Digamos que esta acción surge de la necesidad de los seres humanos de mantenernos informados de temas actuales y, en otros casos -más habituales-, buscar entretenimiento.

Sea cual sea el tipo de medio al cual le demos seguimiento siempre habrán periodistas, comentaristas, expertos o presentadores que denotan en sus ediciones, editoriales o programas de debate una postura clara, sea cual sea el tema. Desde que vestido debió usar la modelo del momento hasta quien debe ser elegido como presidente de Perú en las próximas elecciones. En mi caso particular, como aspirante a ser periodista deportivo, debo hablar desde la experiencia que me lleva consumirlo constantemente.

Como estudiante (y espero pronto decir como periodista), siempre se nos enseña no a mantener una postura imparcial, sino simplemente a NO mantener una postura. Todos tenemos diferentes gustos, fuimos criados en distintas familias y pensamos diferente que el resto, pero nuestras apreciaciones no deben salir de lo que son, una apreciación.

Pudo más el amor que la acérrima rivalidad entre Internacional y Grêmio, en Brasil. Foto: Archivo.

En diversos programas de televisión, nacionales o internacionales, vemos como ciertos periodistas que llevan la tutela de la redacción y conducción de estos espacios, buscan tergiversar y sacar de contexto los temas de conversación de actualidad con dos objetivos: hacer a quien le gusta más bonito, y hacer al que no le gusta menos bonito. Así de sencillo.

Estos periodistas suelen tener un poder mediático destacable, por lo que la mayoría de medios no se atrevería a cambiar su forma de pensar gracias al famoso rating (dinero, mejor dicho), aunque violen uno de los principales valores de la profesión. Con esto consiguen estar en diferentes medios de comunicación y, en algunos casos, lograr mejores contratos con otras empresas.

Todo esto, como muchos sabremos, va de la mano también con la sociedad, que muchas veces prefiere ver un debate de dos partes totalmente parciales defendiendo su postura para ‘entretenerse’, que informarse que aspectos positivos y negativos tiene cada una, lo bueno y lo malo.

Las comunidades se han acostumbrado ya al mal ejemplo del periodismo, uno parcial, por lo que ya conocen que si van a un medio consumirán los intereses de su ‘cabeza élite’ y llevará su compra a lo que más se asemeje a su gusto, por lo que no puede documentarse de manera adecuada. Por ejemplo, un seguidor del fútbol en España que consuma AS sabe que se informará sobre el Real Madrid, mientras quien adquiera Mundo Deportivo tendrá actualidad sobre el F.C. Barcelona, aunque estos diarios aleguen ser imparciales.

Cabe destacar que ejemplos como los anteriores hay muchos, y pueden darse en política, farándula, economía (las cifras, las cifras…), entre otros, ya que están también los periódicos que en política van con los regímenes del turno y los que no, las secciones económicas que manipulan cifras para su conveniencia, y así podríamos seguir enumerando anécdotas de medios… Ininterrumpidamente.

Lamentablemente, como estudiante de periodismo me toca soportar el hecho de saber que esta profesión cambiará en cuanto se atreva a hacerlo la sociedad, que prefiere el entretenimiento antes que una información imparcial. Mientras esto sea lo que produzca dinero, los medios de comunicación seguirán moviéndose en esa vía.

Mientras tanto, quienes vayamos entrando a este ‘mundillo’, tendremos que acoplarnos a las reglas actuales del juego, es eso o morirnos de hambre con nuestra diploma universitario. Esa es la triste realidad.

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