Los profesionales del contenido necesitamos un código de honor

Quienes trabajamos en contenido, ya sea en medios, marcas o agencias, sabemos que es un entorno rudo. Por una parte, hay mucha competencia, mucho trabajo y mucho amor al arte; por otra, hay sueldos bajos, pocas prestaciones y una colaboración bastante forzada.

Lo que más me preocupa es lo último, pues creo que las carencias de nuestra calidad laboral podrían resolverse, en parte, con una mayor unión entre colegas. Con esto no me refiero a que formemos un sindicato, sino a que busquemos coincidencias y dejemos a un lado la crítica despiadada del que trabaja del otro lado (en el otro medio, en la otra marca, en la otra agencia).

Más allá de abonar a “la paz mundial” o ir en contra de la metáfora de los cangrejos, evitar la burla nos deja energía y tiempo libre para intercambiar puntos de vista, problemas, soluciones… para profesionalizarnos.

Foto: Pixabay

La crítica es buena, pero en el mundo del contenido, donde la mayoría imprimimos nuestra firma, a menudo oscila entre el extremo del señalamiento y el extremo de la adulación. Es muy difícil encontrar un punto medio porque tenemos tres enemigos incompatibles: el ego, que nuestro trabajo es público y que sabemos, debemos o queremos opinar.

Nadie está libre de pecado. Yo misma he señalado faltas de ortografía en medios o en un artículo con falta de fuentes y datos, pero creo que poco a poco debemos hacer un voto de silencio, en especial porque nadie está exento de que un CM se aloque (por ejemplo) y, más aún, porque sabemos que antes de que una pieza de contenido salga al aire pasa por muchas manos e intereses, no nada más los nuestros.

Mi voto no es por quedarnos callados ante el mal contenido, sino por construir el mejor contenido posible. Mi voto, también, es por trabajar más en nuestra recepción de la crítica (desde aprender a distinguir la buena hasta sacarle lo constructivo a la peor).

Es idealista, es cursi y es un poco limitante para nuestros instintos de Chapoy o nuestros aires de Vargas Llosa, pero sin duda es un buen destino al cual apuntar.