Amores arboles

Hay amores de aire, rápidos y brillantes que se elevan con un soplo y estallan como pompas de jabón.

Hay otros densos como piedras preciosas que ofrecen su riqueza sin moverse, son amores minerales que no se interesan en alzar vuelo.

Hay amores de agua que nos inundan de emociones y creatividad aunque carezcan de forma y permanencia.

Hay amores fuego, lumínicos y espirituosos que tocan la esencia y conectan con el misterio de la vida, ellos gozan creando incendios que se extinguen con el tiempo.

Pero de todos los amores terrenos, mis favoritos son los amores arboles.

Estos integran los cuatro elementos con el ánimo continuo de crecer y la determinación de entregar su cosecha y su madera para crear nueva vida. Aprendí de ellos que la madera es un quinto elemento que simboliza el crecimiento logrado de la unión de los cuatro elementos fundamentales.

Los amores arboles no son ambiguos y buscan sin dudar el sol. Ellos siempre ponen raíces en la tierra y su mirada al cielo así lleven un solo día de existencia.

Los amores arboles crean su propio combustible, tienen cuerpo y se adaptan con paciencia a su entorno.

Con el solo hecho de existir los amores arboles mejoran el Lugar que habitan reverdeciendo el corazón erosionado del mundo y se vuelven casa de muchas formas de vida, ellos en si mismos son un hogar diverso. Los amores que son como arboles son hornos solares que lo transforman todo y de su respiración se nutre todo lo que vive encima y debajo de la tierra.