En Constitución lo anormal se volvió normal

Desde el 2012 hay obras inconclusas que generan malestar en los 400,000 usuarios que pasan por ahí todos los días. Continúan las denuncias por robos.

Cruzar la plaza Constitución de noche es una experiencia arriesgada. Hay sectores del parque central donde nadie se atreve a caminar. La falta de luz, la ausencia de policías, y la presencia de posibles delincuentes hacen de este espacio público una suerte de zona liberada. Clarín hizo un recorrido por esta plaza, durante tres días y sus noches, para constatar lo que vecinos y usuarios vienen denunciado.

Atraso en el subsuelo, obscuridad en la superficie

De los 90 postes de luz que tiene el parque central solo 46 están encendidos. El resto, contando las nuevas y antiguas luminarias, simplemente no funcionan. Además, la mitad de las luces que sí alumbran están apostadas en los perímetros de las obras en ejecución, resguardando los camiones y materiales de construcción en vez brindar algo de seguridad a los usuarios del transporte público.

En el cruce de las Calles Lima y Constitución, una de las partes más peligrosas de la plaza, los pasajeros esperan a los colectivos en la oscuridad. Las personas miran con desconfianza hacia atrás, en vez de mirar hacia la calle para ver cuando llega su colectivo. Sus brazos se aferran a sus pertenencias, como si esperaran un arrebato inminente. Ninguna de las 7 luminarias de esa esquina funciona. La única luz que los acompaña es la de un kiosco a mitad de plaza.

Esta situación afecta a los usuarios, pero también a los comerciantes. Mario es un vendedor de panchos que trabaja hace 12 años en el parque, en el turno de la noche. Cuenta que lo han asaltado 2 veces solo en este año. “En la primera vez, me rompieron la cabeza por intentar defender los pocos pesos que tenía encima, la segunda ya no hice nada. Igual entre nosotros los que laburamos acá tratamos de protegernos, pero a veces no se puede, menos si no hay policías que caminen la plaza de noche. Es raro que patrullen por acá de noche, menos en el medio del parque”. Las noches que Clarín estuvo en el lugar constató lo dicho por el comerciante, y eso explica porqué las personas prefieren caminar por la calle, con los colectivos pasando a a centímetros de ellos, en vez de transitar por los desvíos que se han instalado para rodear las obras. Los muros perimétricos de las construcciones en curso no solo interrumpen el tránsito normal de los peatones, sino que además generan corredores oscuros que la mayoría evita.

Obras de nunca acabar

Las obras en esta parte de la ciudad comenzaron en el año 2012 con la puesta en Valor del área de Constitución. Se construyeron dársenas para colectivos y se colocaron luminarias al lado de la estación Roca, y en diciembre del 2014 se iniciaron las excavaciones para el Centro de Transbordo de Constitución.

La obra tenía un período de culminación de 180 días, es decir debió estar terminada en julio de 2015. Sin embargo, durante las excavaciones se encontraron con tendidos eléctricos, así como redes de agua y cloacas que debieron ser reemplazadas o reubicadas, por lo que la obra debió postergarse en numerosas oportunidades.

Según últimas declaraciones a Clarín desde el área de Prensa y Difusión del Ministerio Ambiente y Espacio Público de la Ciudad “La obra del Centro de Transbordo está planificada que finalice en Octubre, luego se realizarán trabajos en la plaza y en el entorno”. Meses atrás el Ministro de esa cartera, Eduardo Machiavelli declaró que la fecha para la inauguración del Centro de Transbordo es el 30 de octubre 2016, pero no hay información respecto a lo que se va a hacer ni cuánto van a demorar las otras “obras en la plaza y el entorno”.

Mientras tanto, los vecinos y usuarios conviven con escombros en las veredas, con desvíos y bloqueos que los obligan a caminar por las calles, y tomar los colectivos donde puedan. Las construcciones se suceden sin orden y sin cartel de obra que explique qué es lo que se está haciendo.

“El problema no es que se demoren en hacer las obras, el tema es que hacen obras para mejorar el subte pero nos tienen olvidados a los que pasamos por la plaza para ir a trabajar” cuenta Lorena Navarro, docente que de lunes a viernes cruza esa tierra de nadie para ir a su centro de trabajo.

Alrededor de la plaza proliferan los manteros, las prostitutas esperan a sus clientes, y cuando se oculta el sol la oscuridad se apodera de la Plaza Constitución, y nadie se hace reponsable.