Cartas al Director: Una Pseudo realidad

La prensa añade a sus funciones de informar e interpretar una tercera; la de opinar acerca de la actualidad. Distintas fórmulas periodísticas, que se pueden definir como géneros de opinión, tratan de desarrollar esta función.

Todas las editoriales opinan acerca de noticias aparecidas en ese mismo número o en números recientes. Los temas de actualidad tratados en una editorial suelen ser aquellos que pueden llegar a tener trascendencia y una gran importancia. Suelen tratar sobre asuntos políticos, económicos, sociales, etc.

Se pueden encontrar editoriales:

polémicas / frías / contundentes / explicativas / expositivas / combativas

pero siempre dependiendo la postura sostenida por el medio.

Los periodistas que elaboran las editoriales suelen estar especializados en esa tarea y gozan de la absoluta confianza del Director. Los periódicos cuentan con un Consejo editorial que debate, perfila y decide cuáles van a ser las opiniones institucionales que se van a defender ante la opinión pública mediante las editoriales. Las editoriales del día están agrupados en la que se denomina página editorial.

El lector de una determinada publicación tiene un deber y un derecho. El deber propiamente tal es leer, pero ¿qué ocurre con el derecho de poder criticar aquello que leyó?

En este sentido, existen las llamadas cartas al director que es un tipo de texto escrito que tiene un destinatario concreto (el director de un periódico) sobre un tema específico, puntual, que afecta personalmente al emisor o a su comunidad, o que se genera a partir de un hecho u opinión aparecido en el periódico.

Pero como todo en este mundo tiene un problema, las cartas al director no se escapan de esa realidad. Alejandro Córdoba Jiménez en su artículo “Sr. Director: en esta sección opino yo. Manipulación informativa en casos de cartas al director”, logró dar con la problemática de que los medios de comunicación reciben las cartas, pero lo nefasto es que las alteran, las conducen, las manejan, las manipulan.

Video:

Conferencia del sociólogo Felipe López-Aranguren de la Asociacion Pharos sobre la manipulación informativa en los medios de comunicación.

Entonces, ¿el intercambio de opiniones entre el lector y el medio es transparente? Al parecer lo nítido en este conflicto es que el intercambio es más bien difuso. Se sabe que los medios de comunicación, ya sea prensa, radio, televisión o Digital tienen una línea editorial establecida, donde las ideas, principios y la ideología se encuentran establecidas en el momento en que el medio realiza su primera aparición.

El director de un diario es el primer individuo que debe cuidar que estas premisas se cumplan. Es por esto, que las cartas al director sufren de graves alteraciones, donde la idea innata del lector es ensuciada, cambiada totalmente de contexto.

De lo anterior, se desprende el carácter de la credibilidad y la falta de ética de los medio hoy en día. Los medios están obligados a producir información para cubrir las demandas de las televisiones, radios y periódicos digitales.

La búsqueda de la verdad queda muy lejana en las preocupaciones de los creadores de información y, además, el trabajo hay que hacerlo demasiado deprisa. Han dejado de ser instituciones de referencia social para convertirse en un negocio, una inversión; dejan de ser garantes y responsables de la libertad de expresión y como lo sugiere Sigmund Freud se configuran como productores de una Pseudo-realidad.

Ojala podamos tener medios de comunicación en donde la ética, la moral, la imparcialidad y la credibilidad sean el motor primordial del desarrollo, donde las cartas al director se muestren tal como son y no se empañen por una manipulación ideologizada.

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