Los peligros de querer empezar proyectos en lunes.
No sé si soy sólo yo, pero creo que los calendarios nos han jugado una trampa mental, y no sólo ellos, también las ceremonias de inauguración, los lunes, los eneros, los primeros de mes, los números redondos y las horas cerradas. Por alguna extraña razón nos parece muy lógico que los proyectos o las metas que nos ponemos empiezan bien en ésos y (aparentemente) sólo en esos momentos: “el lunes empiezo a estudiar japonés”, “a partir del próximo mes salgo a correr”, “a las 8pm empiezo a leer ese libro”. Tiene sentido querer empezar algún proyecto justo al principio de periodos de tiempo que rigen de por sí nuestra vida. Pero no hay ninguna investigación (creo) que sugiera que los proyectos que empiezan en jueves son menos exitosos, o que las metas que comenzamos justo en el momento en el que las pensamos (y no en un momento “ideal”) tienen menos probabilidad de éxito. Pero aún así…
He batallado con esto muchos años. Y cuesta trabajo deshacerse de la idea de que no se requiere una ceremonia de inauguración, un banderazo o cortar un listón en lunes (al menos simbólicamente) para empezar a hacer las cosas. Lo irónico es que esto puede convertirse en un ciclo interminable de frustración: crear un hábito requiere un esfuerzo importante, y lo más seguro es que repetidas veces fallemos en nuestros intentos por lograrlo; ahora, si cada vez que fallamos esperamos la siguiente fecha ideal para retomarlo… podríamos arrastrar esa meta literalmente toda la vida. TODA.
Esa cosa que estás deseando hacer, empiézala hoy. Y si después de 7 días, fallas. Retómala al día siguiente. No importa que sea martes a mitad de mes al cuarto para la hora. Tal vez la clave está en no ser esa persona que nunca retomó sus proyectos porque hacerlo significaría empezarlos en un día raro a una hora sin sentido.
Escribo todo esto como un recordatorio para mi mismo que tantas veces he dejado proyectos a la mitad, recién comenzados, o en estatus de “buena idea” por no saber cuándo empezarlos o retomarlos “correctamente”, cuando en realidad la respuesta a esa interrogante sin sentido es la más obvia que pudiera existir: empieza ahora, y retoma (lo que sea que dejaste a medias) ahora mismo también. No hay por qué esperar, ni tiempo qué perder.
En fin, me voy a retomar algo que dejé botado hace tiempo, y hoy que es lunes puede ser buen día para…… ¡Carajo!