El Sueño de un Buitre

Este martes 15 de Marzo, visitó Honduras, específicamente la Universidad Tecnológica Centroamericana (Unitec), una leyenda del fútbol, el ex-jugador del Real Madrid, Emilio Butragueño. El actual Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid se encontraba presente en el país para fomentar la relación entre la Escuela Universitaria del Real Madrid y Unitec, e inaugurar la Maestría de Dirección de Entidades Deportivas.

Esperaba este día con ansias porque no es cualquiera la ocasión que un personaje de esta talla visita tu país y realiza una charla en tu propia universidad. Oportunidades como estas son raras y escasas, y aprovecharlas al máximo es lo que se debe hacer.

Emilio Butragueño, a sus 17 años participó en un torneo de fútbol el cual ganó su equipo y atrajo la atención de algunos ojeadores. Tuvo una prueba con el Real Madrid que eventualmente falló, y luego estuvo en el Atlético de Madrid practicando un corto tiempo hasta que su padre logró conseguirle una prueba más con el club blanco, esta vez si fue admitido. Debuto en 1982 con el Castilla, y en la temporada 1983/84 conquisto el trofeo de la segunda división del fútbol español. En 1984, a la edad de 21 años, debuta contra el Cádiz en un partido de ensueño para cualquier futbolista en el mundo, anotando dos goles y asistiendo uno después de entrar en el segundo tiempo en la victoria de 2–3 contra el Cádiz, que por cierto ya perdían por 2–0. Ese mismo año fue seleccionado para estar presente en la Eurocopa de Francia 1984. Aunque no jugó un minuto, dos años después en la Copa Mundial de 1986 en México, fue reconocido como uno de los mejores delanteros del mundo, anotando 5 goles en total, 4 de ellos a Dinamarca.

5 títulos al hilo de la Liga Española consagraban a esta época del Madrid como “La Quinta del Buitre” con jugadores como Miguel Pardeza, Manolo Sanchís, Michel González y Rafael Martin Vázquez, pero el más destacado era él, Emilio Butragueño.

En fin, empieza la charla y Juan Carlos Pineda, quien era el entrevistador, empieza a preguntar al mítico “7” sobre la famosa “Quinta del Buitre” y esos años de gloria en el fútbol español por parte del Real Madrid. Una cosa llevo a la otra y Butragueño se encuentra dando un consejo a la audiencia, que en su mayoría son jóvenes universitarios.

Parafraseando un poco, el dijo que todos los presentes tienen un sueño, o se imaginaba él que si, y que tu vida debe basarse en ese sueño. Cada mañana que te levantas es una oportunidad para avanzar y trabajar aún más hacia el logro de ese sueño. Tienes que trabajar duro y esforzarte al máximo para el cumplimiento de ese sueño, ese tiene que ser el motor de tu vida. Tu motivación es la de que algún día tu sangre, sudor y lágrimas se vean reflejadas el momento en el que ese sueño deja de ser sueño, sino una realidad.

Momento más importante para mí, al ser atrapado por las palabras llenas de humildad y verdad que saltaban inspiraciones en ese auditorio. De repente, un pensamiento se asomó en mi conciencia, una curiosidad, una cuestión y necesitaba responderla. La humildad que expulsaba un caballero como Butragueño me hacía preguntarme acerca de él y de su pasado antes de unirse al filial del Madrid. La escribí en una libreta que tengo para no olvidarla y así tenerla lista en el tiempo que era asignado específicamente para preguntas.

Por el poco tiempo disponible solo se preguntaron aproximadamente 5 preguntas, de las cuales no incluía la mía. Decepcionado y un poco enojado por no poder saciar mi curiosidad, decidí mejor seguir prestando atención a la charla.

Llegó el momento de las fotos, el cual fue un desastre prácticamente ya que el público no respetó el orden. Viendo desde mi asiento el caos que se armaba me di cuenta que esa era mi oportunidad para preguntar lo que me intrigaba. Camine rápidamente, pose para la foto en grupo y cuando Butragueño estaba solo, me acerca y pregunte:

“Emilio, usted dijo que todos aquí presentes tenemos un sueño, la mayoría somos jóvenes, ¿Cuándo usted era joven, mucho antes de entrar al filial del Madrid, cuál era su sueño?”

Emilio, entre una risa que me reflejo confianza y que parecía que charlaba con un amigo de toda la vida me respondió, “Ser del Madrid”.

Emilio Butragueño cumplió su sueño y lo cumplió como nadie lo había hecho jamás. Le tomó casi 3 años subir del Castilla hasta el primer equipo, hoy una tarea muy difícil de lograr. El mismo año de su debut con el primer equipo es seleccionado para la Eurocopa. En 1986, fue una de las máximas estrellas en el Campeonato Mundial.

Esto en los principios de su carrera, después vendrían los más de 10 títulos ganados en su trayectoria con la camiseta blanca.

Epítome del Real Madrid en mente, cuerpo y alma. En mente porque su deseo y pasión más grande era entregarse a ese club y hacerlo más grande cada día, en cuerpo porque aun considerando su físico no le importaba meterse en el área rival y hacer de las suyas, y en alma porque su legado prevalecerá por muchos años, la gente seguirá recordando “La Quinta del Buitre”, y las remontadas históricas en las “noches mágicas” del fútbol Europeo, como diría Luis Omar Tapia.

Un caballero dentro y fuera de la cancha, lleno de humildad, respeto y honradez. No queda duda que su éxito es bien merecido y que es ejemplo en vida que si te esfuerzas cada día y trabajas duro, tus sueños se cumplirán.

Retumba en mi memoria un fragmento de un poema de Mario Benedetti que tenía en grande en el aula mi maestro de español en secundaria, y decía así:

“No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento.”
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