Metáforas de Fin de Año.

El principio del fin se estaba acercando y aún no entiendo todavía porque le damos tanta importancia a las terminación de algo tan aleatorio como un año calendario, al fin de cuentas es simplemente otro día en el que sale el sol por el Oriente y se esconde en el oOcidente. Pero, al parecer, este día nos impulsa a cambiar todo, a darnos una segunda oportunidad y a dejarnos engañar por el hechizo de las despedidas y de los nuevos comienzos.

Todo el día gira entorno a la premonición de que, si hago esto, el proximo año pasará aquello, si termino esto de tal forma, empezaré de tal otra; y por mucho que parezca un intento absurdo de cambiar el futuro, me vi, desde que me paré de la cama en la lucha por cumplir con mi testamento aún sin escribir de mi destino. Primero, había que comer bien, no dejarse llevar por la facilidad del cereal y las tostadas con mermelada, así que me preparé unos huevos rancheros, horneé unos Scones que me enseño a preparar mi mamá y todo esto porque después de todo, si acabas comiendo bien este año, no hay porque preocuparse el proximo, pues vas a comer delicioso también.

Luego salí a dar una vuelta en bicicleta por Palmas un ascenso de 16 km que te pone a sudar sin duda alguna, y pues si acabas el 2015 en estas condiciones, de deportista y haciendo lo que te gusta, todo dicta que en el 2016 las cosas serán igual. Luego de llegar a la casa, me afeité y me corté las uñas para estar limpio y bien presentable en la culminación de este día aparentemente tan importante. Y es que obviamente si acabas limpio y agradable en el 2015, el 2016 no tiene porque ser diferente.

Llegando ya al fin y al inicio, nos encontrábamos en el parqueadero mi papá mi hermano y yo intentando armar una metáfora de porque terminar el año en un parqueadero seria una buena idea, y pues claro, refleja un año de pensar las cosas, tomarla con calma y quedarse en un sitio y no moverse buscando la felicidad, porque ahi esta, en el jodido parqueadero.