Hasta 40 grados, el infierno del Mercado Central de Alicante

Malestar e indignación de placeros y clientes del Mercado Central de Alicante por las averías del aire acondicionado

Placeros y clientes han vivido uno de los peores veranos en el mercado central de Alicante. Temperaturas que han llegado a superar los 40 grados. Una problemática que vienen arrastrando desde hace años las instalaciones de abastos y que ahora se ha acrecentado; las consecuencias: la perdida de clientes, lipotímias y condiciones de trabajo complicadas.

Doce del medio día, hora punta en el mercado; los pasillos que de normal congregaban a decenas de clientes, ahora solo tienen unos pocos, la mayoría abanico en mano. Los placeros frente a los ventiladores. Toda ayuda es poca para soportar las sofocantes temperaturas que arrecian en el interior del recinto. La planta baja, donde se encuentran los puestos de verdura, fruta y pescado, casi sin ventilación, lidian con el calor típico de la epoca estival y las constantes averías del sistema de climatización.

Virginia Martinez, concesionaria del mercado 393 sufriendo el calor del mercado.

Alicante, una ciudad con temperaturas altas sobre todo en los meses centrales del año, ha sufrido este verano hasta dos olas de calor que han empeorado la situación en este recinto que vive un verdadero infierno.

Domingo Martinez presidente de la asociación de comerciantes concesionarios en los mercados de Alicante explica que se han “adaptado a las circunstancias de una manera heroica”.

Martinez culpa al gobierno municipal de la ciudad: “se ha equivocado dándonos la espalda”.

El mercado ha vivido en los últimos años un proceso de empobrecimiento en sus instalaciones. “No es una situación que haya crecido de un día para otro, no es que los aparatos de aire acondicionado se hayan roto del día a la mañana, si no que se han venido deteriorando a lo largo del tiempo” explica Domingo. El grupo de placeros ya se manifestó en en invierno de 2017 advirtiendo al anterior gobierno municipal (PSOE, Compromiso y Guanyar Alcant) que las obras previstas no avanzaban: “queríamos que avanzase para no vernos en la situación en la que nos vemos ahora mismo teniendo que trabajar varios meses a mas de 30 grados con lo que eso supone” prosigue el presidente. Y es que, el cambio de gobierno en el consistorio alicantino les ha traído aun más quebraderos de cabeza.

Facha del Mercado Central, que se someterá a una restauración a partir del 15 de septiembre.

Domingo Martínez tiene la firme esperanza de que el gobierno del ayuntamiento cumpla con su palabra y “el próximo día 15 de septiembre empiecen las obras”, aunque lo dice con poca seguridad. El consistorio alicantino aprobó el pasado mes de Julio en junta de gobierno el presupuesto destinado a la renovación del sistema de aire acondicionado que asciende a 208.000 € unas obras que se prolongarán en el tiempo aproximadamente dos meses y medio. A esto hay que añadirle los trabajos de saneamiento y restauración de la fachada y los aseos públicos del mercado, por un valor que de 247.000 euros. Obras que se seguirán durante seis meses.

Desde el mercado lamentan el que no hayan puesto una solución a lo vivido durante el verano y los hayan ignorado. “No tenemos ni un solo contacto, es la primera vez que nos ocurre en la vida, ni con ninguna concejalía ni con la empresa adjudicataria, y puedo decir a viva voz que el ayuntamiento se ha equivocado dándonos la espalda”.

Natxo Bellido portavoz de Compromis: “Lo que me parece más grave es que nadie ha ido a dar la cara, a la concejala de comercio nadie le conoce en el mercado.”

El grupo de Compromís Alacant sigue la misma línea que el presidente de la asociación de comerciantes del mercado y ve dos lecturas en el asunto. Natxo Bellido, portavoz de la formación, explica: “ no se ha encontrado una solución de emergencia antes de la llegada de estas inversiones ahora en septiembre y no se ha hecho nada para solucionarlo en verano”. Natxo habla en primera persona, él se declara “comprador” habitual del mercado, y que este verano, más que nunca ha ido a hablar con los concesionarios de abastos para saber cómo estaba el ambiente. “Yo no les puedo ofrecer soluciones, pero sí que les puedo escuchar”, lo que él considera “lo mínimo que nos deberían exigir a los políticos”.

Tanto Domingo Martínez como Bellido coinciden en que el actual equipo de gobierno no está actuando. “Lo que me parece más grave es que nadie ha ido a dar la cara, a la concejala de comercio nadie le conoce en el mercado central con todos los problemas que ha habido. Esto ha creado frustración entre los placeros y más cuando llega un cliente y dice que hace más calor dentro, que en la calle”, asegura el portavoz.

Natxo Bellido en la sede de Compromis

Virginia Martínez del puesto “frutas, verduras y aromáticas” también está indignada, no solo con la situación si no con la reacción que ha tenido el consistorio; que lejos de ayudarles económicamente les ha “subido un 30% las tasas municipales y seguimos pagando, pero no les importamos”.

Jaime Pascual también tiene una parada de frutas y verduras en el mercado, Frutas El Gironés, que heredó de su abuelo y su padre, ahora él les ha relevado. Jaime sigue insolito por lo que están viviendo. “Lo que decían en prensa que reparaban el aire, no es verdad” y explica que“hubo dos o tres días que se estuvo medio bien, los otros a 40 grados mínimo”. Como muchos de los establecimientos a falta de aire acondicionado “ ha tocado comprar hasta tres ventiladores”. Aunque lo que más le preocupa es la situación con el actual equipo de gobierno: “nos dijeron que tampoco protestaramos demasiado que cuanto más dijeramos era peor para nosotros”, aunque confiesa que el grupo municipal “por aquí ni vienen”.

Cuando se le pregunta a Marisa Gayo, concejala de comercio en Alicante y a la que le competen los mercados, prefiere optar por el silencio y no contestar. No solo con los comerciantes, también con la prensa.

Puesto de frutas El Gironés con uno de los tres ventiladores.

“Venimos cada dos por tres. Compramos y salimos corriendo” dice un cliente del mercado.

Compradores asiduos que se replantean si merece la pena ir cada mañana. Luisa es una mujer de avanzada edad, lleva más de 70 años siendo clienta del mercado, pero ahora se lo piensa dos veces por las altas temperaturas si merece la pena; cuando le hablamos del más que evidente microclima interno contesta sofocada: “¿Si lo noto? Muchos días no vengo por el calor que hace, es imposible estar aquí, nunca había pasado tanto calor.” Luisa ha visto evolucionar este edificio, arreglos y cambios, “ ahora está muy bien, pero falta frío y en invierno calor.”

Jorge Mora tiene 32 años, ir al mercado se ha convertido en casi una tradición que heredo de su abuelo. Una situación que tampoco había vivido antes. “Venimos cada dos por tres. Compramos y salimos corriendo”. Su padre, con el mismo nombre, también insiste, “nosotros no vamos a dejar de venir. El mercado es el mercado.”

Clientes del mercado de Alicante comprando.

Los placeros son conscientes de la perdida de clientela y lo difícil que va ser que vuelvan otra vez.

Adolfo López es placero lleva tres generaciones en ese puesto que vende pescado: “mi genero es el que más acusa , el mas perecedero”, aunque recuerda que los daños son colaterales, “el mas sacrificado es el cliente que viene a comprar y a pasarlo mal”. Y aunque aun no existan datos firmes que calculen las perdidas de clientes y productos, los comerciantes ya oscilan que el número de alimentos que se han tenido que tirar a la basura ascienden a un 20%. Dinero que dan por perdido.

Muchos son los puestos que han optado por bajar sus persianas y cerrar temporalmente por no poder soportar las altas temperaturas.

Puestos del mercado central que han cerrado.

La situación no ha mejorado, constantes lipotimias “desmayos de clientes y del personal que trabaja aquí”, cuenta el dueño de Frutas Gironés. Estos hechos preocupan y han tenido que agudizar el ingenio para no seguir perdiendo compradores. “Hemos habilitado una maquina con agua y hielo para que la gente se refresque, sobre todo los extranjeros” que han quedado asombrados durante estos meses del calor sofocante dentro del recinto confiesa el frutero.

Miguel Cortés es ayudante en el mercado de Alicante desde hace más de una década, él ha sufrido uno de esos desvanecimientos. Cuando habla sobre la problemática que se está viviendo se muestra enfadado, explica que “es una barbaridad”. Miguel tiene la tensión baja; “sufrir trabajando. Ver cómo afecta a nuestra salud. Dos veces me he mareado”. Explica que se trata “casi de un asunto de misericordia. Que venimos a trabajar y a hacer un servicio levantándonos a las 4 de la mañana.” También Virginia Martínez, la concesionaria de frutas y verduras del puesto 393 se lamenta de las malas condiciones en las que está trabajando. “¿Quién piensa en nosotros?”.

Resumén de lo que ha sucedido y está previsto en el Mercado Central de Alicante.

A falta de días para empezar previsiblemente las obras el ambiente está más que caldeado en el mercado. Entre el calor y la indignación hay quien no puede contener las lágrimas pensando hasta los extremos que ha llegado la situación: “es lo que más me extraña que conforme evolucionamos, el tiempo, las tecnologías, la gente de a pie demandamos ciertas cosas tan simples como esto y nadie nos apoya” dice Virgina.

    Carlos Espí Llorens

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