Hospitalidad japonesa, una maravilla de otro mundo?

Hace unos días, terminé mi viaje de inmersión cultural por Japón, y la verdad es que no tengo palabras para describir lo agradecido que me siento y lo feliz que estoy por la gente que he conocido durante el viaje. No sólo japoneses, si no extranjeros que viven en Japón también. Parece que la hospitalidad es contagiosa.

Ha sido una experiencia verdaderamente gratificante, ya que he tenido la oportunidad de estar rodeado de mucha gente local. El tipo de viaje que escogí tener, ha sido muy determinante para experimentar Japón en su máximo esplendor. Decidí hacer autostop, excepto por unos días al principio y al final del viaje. Básicamente porque estaba en grandes ciudades y se hace mucho más tedioso conseguir que alguien te recoja. Sobre el alojamiento, pasé más de la mitad de mi viaje durmiendo en casa de gente local (japoneses o extranjeros, aunque fueron más los japoneses que me hospedaron).

Esta fue la primera vez que hice un viaje largo en autostop en Japón. Noboribetsu (Hokkaido)

La duración de mi viaje ha sido de 57 días, de los cuales 32 noches logré ser hospedado por locales, más de la mitad del tiempo que estuve en Japón. De esas 32 noches, 4 estuve en casa de mi amigo Wataru, al cual conocí en Noruega en el año 2011 gracias al programa Erasmus. El resto de las 28 noches usé la comunidad online de viajeros CouchSurfing. Para aquellos de vosotros que nunca hayáis oído hablar de esta comunidad, es una fantástica web donde gente busca ser hospedada en distintas ciudades/pueblos por el mundo entero y compartir su tiempo con gente local, y así encontrar los mejores lugares (lugares donde comer, miradores poco concurridos, bares donde sólo los locales van, etc). Pero no sólo es eso, también sirve para hacer nuevas amistades de lugares completamente distintos a los de tu procedencia y escuchar sus historias, viajes, consejos o cualquier cosa sobre su cultura. Por supuesto, tú también puedes hospedar a gente de todo el mundo. Por cierto, es una forma gratuita de hospedarse, así que lo hace una alternativa muy interesante al típico alojamiento, pero no olvidemos las anteriores ventajas que en mi opinión hacen mucho más atractiva esta opción.

Gracias a la gente que conocí en mi viaje, descubrí lugares, comida y actividades que no habría podido encontrar de otra forma. Así que en cierta manera ha hecho de mi viaje algo muchísimo mejor. Por ejemplo:

  • En Osaka, hacia el final del viaje, uno de los locales que me hospedó me recomendó ir a un restaurante local de tempura donde se podía ver en vivo cómo la cocinaban, y como era un restaurante local, el precio no fue para nada desorbitado.
  • En Kioto, un chico que me hospedó vino conmigo a caminar por la ruta de Kioto, una ruta que bordea casi toda la ciudad por el norte, pasando junto a ríos, por las montañas, entre los bosques y al lado de templos.
Uno de los ríos en la ruta de Kioto
  • En Tomakomai (Hokkaido), una mujer japonesa de 60 años, me hospedó durante un fin de semana y compartió conmigo un par de rutas de senderismo en esa area. El lago Shikotsu y el monte Saporo. También cocinó comida local, por ejemplo “Genghis Khan”, cordero con salsa de soja.
  • En Nagano, fuí hospedado durante un par de días por una chica japonesa de 30 años y sus padres. Me sentí como si estuviera en mi casa, ya que no pudieron ser más generosos conmigo, con toda la comida y el sake que me ofrecieron. Su madre, incluso me preparó la comida las dos mañanas que estuve allí, onigiris y algo de pán, y el día que me marché, me regaló 5 juegos de palillos y 2 pares de calcetines con dibujos japoneses. También me recomendaron ir al templo Zenkoji, en Nagano, que tiene un pasadizo subterráneo completamente a oscuras, donde tienes que andar tocando la pared, sin ver absolutamente nada, hasta que toques una pieza metálica que hay en una puerta. Fue algo muy raro, es como si estuvieras completamente ciego.
  • Y mi experiencia preferida ocurrió en Hase, a 30 kilómetros al sur de Nara, donde una chica francesa me acogió durante un par de días, y que lleva ya 9 años viviendo en Japón. Me preguntó si quería ir con ella a recoger arroz ecológico en el campo de unos amigos suyos, a lo que accedí sin pensarlo dos veces. Hacen crecer el arroz como hace muchos años, sin máquinas ni pesticidas.
Recolectando arroz ecológico en frente de la estación de Hasedera

Sobre mi viaje de autostop en Japón, probablemente haya sido la parte más emocionante de todo el viaje. Nunca sabes si te recogerá alguien, depende del tiempo que haga (cuando llueve puede llegar a ser muy complicado, porque la gente no puede verte bien la cara y porque estás mojado), de la gente en la carretera y del lugar que escoges para esperar.

Tengo que admitir, que en mi caso, hacer autostop en Japón ha sido super fácil. Incluído en lugares tan remotos como Hokkaido. Básicamente lo que hice fue:

  • Escribir en japonés el nombre del destino (en Kanji). No es muy complicado, y puedes incluso encontrar webs en internet donde te muestran el orden para dibujar cada trazo. Yo personalmente lo hice a ojo y fui preguntando a varias personas y todas me dijeron que estaba suficientemente claro.
  • Escoger el lugar adecuado. Esto es algo bastante subjetivo, pero en mi opinión las paradas de autobús y los párkings cerca de la carretera son los mejores lugares. ¿Por qué? Pues porque así la gente puede parar fácilmente y recogerte sin molestar a otros conductores.
  • Lleva una gorra para protegerte del sol y escoge lugares donde haya sol y así poder ser visto claramente. Esto puede que no parezca importante, y es posible que no lo sea tanto como las anteriores recomendaciones, pero es algo en mi opinión importante. Especialmente en días calurosos y soleados.

Normalmente fueron entre 15 y 20 minutos de espera. A veces fueron 5 minutos, otras 1 hora. Sólo una vez esperé más de una hora, se me hizo una larga espera de 4h. Había una lluvia muy fuerte y un poco de viento, así que no podía poner el cartel. Nadie paró durante las 4h, hasta que paró de llover. Aunque debo decir que un día lluvioso me recogieron 2 veces, desde Gero hacia Nagoya. No había viento, así que me las apañé para sostener el paraguas y el cartel con mi mano derecha, y usé la izquierda para hacer la señal de autostop.

Unas cuantas historias que hicieron de mi viaje algo inolvidable fueron:

  • Fuí recogido por un chico de 30 años en Tomakomai (Hokkaido). Primero llevaba una señal hacia Noboribetsu (concrétamente iba hacia Jigokudani), así que me llevó allí. Cuando llegamos, el chico aparcó y pagó por el parking y estuvimos andando por el lugar durante un buen rato. Un lugar precioso por cierto. Después, le pregunté si me podría dejar en la carretera nacional cerca de Noboribetsu, ya que estaba en su camino y en el mío hacia Hakodate (sur de Hokkaido). Estuvo pensando durante unos segundos, y finalmente me dijo “¿Sabes qué? Creo que te voy a llevar hasta Hakodate”. No podía creerlo. Él estaba en el primer día de unas vacaciones de 4 días, tenía tiempo, así que imaginé que había decidido cambiar “ligeramente” su viaje, ya que era un viaje en coche. El viaje hasta Hakodate eran 4h por la autopista de peaje. Cuando estábamos llegando a Hakodate, le dije que yo me quedaba a dormir en un hostal bastante barato, y que puede que le interesara también a él. Pero me dijo “Oh no, está bien. Yo me vuelvo a Tomakomai”. WOW!!! No podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Había cambiado completamente sus planes para ese día tan sólo para llevarme a mi destino y compartir el viaje conmigo. Fueron unas 9h de viaje para él, más el dinero que le costó la gasolina y los peajes de ida y de vuelta. Todavía hoy me cuesta de entender lo que pasó.
Jigokudani, El valle del infierno. En Noboribetsu, Hokkaido.
  • En otro viaje posterior, desde el lago Towada hacia Yamagata, fuí recogido por un hombre que iba hacia Sendai (un poco antes de Yamagata). Por suerte, hablaba perfecto inglés y tuvimos una conversación muy agradable. En un punto del viaje, estuvimos hablando sobre el sake, y lo mucho que me gustaba. Y a los pocos segundos, veo que saca una botella de 0.7L y que me la ofrece. Pensaba que me estaba diciendo que la probase, así que probé un culín. Era un sake delicioso! Pero en realidad el hombre no me estaba ofreciendo la botella para probar el sake, si no que me la estaba ofreciendo entera! Después de eso, y cuándo nos acercábamos a Sendai, estuvimos mirando en el mapa un buen lugar para que me dejase y poder así yo continuar mi viaje en autostop hacia Yamagata. Pero al final el hombre se me ofreció para llevarme porque tenía tiempo, y eran “sólo” 40m de ida y otros 40 de vuelta.
  • En mi último viaje de autostop, el tramo a recorrer era Nagoya-Kyoto. Ya que Nagoya es una ciudad bastante grande, cogí el tren y fui hasta las afueras de la ciudad hasta encontrar un lugar que pensé era adecuado. Andé un poco y por fin encontré un párquing que tenía buena pinta. Empecé a hacer autostop, aunque tenía dudas de que empezase a llover pronto y me fastidiara. Aunque sólo pasaron 10 minutos en que me parara un chico que iba hacia Kioto. Luego de 15 o 20 minutos conduciendo, empezó a llover. Así que el chico me dijo que no tenía que seguir trabajando ese día, que él trabajaba en la construcción así que tenía día libre. Conforme avanzamos me preguntó si me gustaría desviarme un poco y visitar el castillo de Hikone, y ver también su jardín y la vista al lago Biwa, el lago más grande de Japón. El chico insistió en pagar mi entrada al castillo. Un poco más adelante, paramos en una fábrica de sake, y la dueña de la fábrica me dió a probar 3 tipos diferente de sake. Todos ellos deliciosos. El chico me dijo que quería hacerme un regalo, una pequeña botella de recuerdo, y que escogiera cuál me había gustado más. Me decanté por el último. Luego de eso también hicimos otra parada y me invitó a comer Ramen. Constantemente insistía en que yo no pagase nada, que estaba bien así. Finalmente me acabó llevando a Kioto ya que tenía el día libre y quería hacerme ese favor. Suponían 2h de ida y 2h de vuelta, pero él estaba tan contento de ayudarme.

Estas son algunas de mis experiencias en Japón. Es posible que haya muchos países donde pueda experimentar algo similar, y que sea algo más bien dependiente del tipo de viaje que escogí hacer en Japón. O es posible que Japón sea un país único, con gente verdaderamente amable que les gusta ayudar a otras personas, especialmente a viajeros. Puede que haya sido sólo suerte. No lo se. Pero me siento tremendamente agradecido por toda la gente que he conocido durante mi viaje, lo han hecho muy especial para mí.

Igualmente, hay algo que quiero transmitiros que he aprendido hacia el final del viaje que me contó un hombre de 50 años que me hospedó en Osaka. Él ha vivido varios años en Francia, ha viajado mucho por el mundo, y ya no piensa exactamente como un Japonés medio. Me dijo que la principal razón por la que esta gente me ha ayudado es por no sentirse arrepentida de no recogerme. Me dijo que se pasarían horas o incluso días pensando qué me habría pasado, si lo habría logrado o no, si una mala persona me habría recogido, si…Así que escogen recogerme también porque quieren evitar sentirse arrepentidos y quieren evitar escuchar esa vocecilla de la conciencia en sus cabezas. Curioso, no?

No se si la mayoría de la gente que me ha ayudado ha sentido eso o no. Pero de verdad que me siento muy feliz y agradecido de haberles conocido, y espero hacer lo que pueda por ayudarles a ellos y a otras personas. Compartir es vivir. :)