La vida cambia en un segundo — Día 1: Miércoles 10 de agosto de 2016

Antes que nada… ¿Porqué Medium? ¿Qué onda esto? La verdad es muy interesante, si les gusta abran su perfil y a escribir.

Este perfil lo abrí como un experimento. Estando de moda el storytelling, puse el reto junto con Queto, un querido amigo y colega, al resto de “la pecera” en Publicidad Comercial (Mullen-Lowe Honduras) a quienes envío mis más gratos saludos. El reto: escribir sobre nosotros, tipo un blog.

El propósito de mi presencia en esta red cambia repentinamente. Les voy a contar como la vida cambia en un segundo, mis vivencias alrededor de esto y cómo lo he podido meditar desde el punto de vista católico, que es la fe que profeso.

Cerremos el introductorio.

Hay muchos eventos que calificamos como “cambiadores de vida”. Ustedes pueden tener los propios, un cambio de país, casarse, cambiar de trabajo, pero hay eventos más fuertes, la muerte de alguien cercano, o experimentar como me paso a mí, algo con la salud.

Lo importante con esto es ¿qué hace uno con el evento cambiador? Cito al Papa Francisco en el desafío que lanza a sacerdotes y religiosas durante su visita a Filadelfia, Estados Unidos, en un contexto donde les cuestiona ¿qué hacen en relación a su responsabilidad con las familias? Puedo orientar el contexto a ¿qué hace uno con su responsabilidad a si mismo luego de un evento “cambiador? como lo he denominado…

Cita del Papa Francisco: ¿Y Tú? ¿Qué vas a hacer?

En efecto, directo y sin anestesia, como ha sido el estilo del Sumo Pontífice. Simple: ¿qué vas a hacer?

Y en eso me encuentro hoy que inicio escribir, teniendo mucha fe de saber que hacer, estar muy agradecido por como voy progresando y esperando que mis meditaciones sirvan a quien esté leyendo. Por cierto, gracias por compartirlo.

Bien. ¿qué pasa al fin, ese 10 de agosto? Empieza una supuesta migraña…

Llevo apenas algunos días de haber iniciado un nuevo trabajo, y supongo (porque no es algo clínicamente comprobado) que el stress de haber estado sin un empleo fijo por algo de tiempo deba haber causado algo en mí.

No suelo ser de los que exterioriza mucho lo que siente. Una exnovia me describía como ice cream congelado, de esos que doblan cucharas tratando de sacarle algo. Por tanto esa gota que rebalsa el vaso estaba bastante cerca.

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