5 de julio del 2016

Hacía mucho tiempo que no usaba mi paladar para dormir, grave error, no descansé bien del dolor de dientes que tuve toda la noche.

Lo bueno de haber usado el paladar es que me desperté temprano (a las 6) por la incomodidad, y empecé con mi día una hora antes de lo normal. Después de una taza de café se me quitó lo zombie y hasta se me olvidó que había dormido menos de cinco horas.

No sé si sea normal o qué, pero sentí que mi día fluyó mucho mejor por haberme despertado temprano. A las 7:15 ya estaba bañado, cambiado, desayunado y listo para trabajar en la cocina de mi casa.

También tuve la oportunidad de hacer varios pendientes que había dejado de lado por mucho tiempo (por no ser tan importantes) como ir a solicitar una tarjeta de crédito al banco e ir a cotizar unas llantas nuevas para mi Jeep.

El levantarme una hora antes de lo normal hizo que estuviera contento, me dio tiempo de planear mi día mejor, de ser más eficiente con mis vueltas, y de estar alerta mucho más temprano de lo que la gente normal está alerta (bendito café).

En fin, le agradezco a mi paladar por haberme hecho básicamente una mejor persona, lo voy a usar más seguido.

Buenas noches,

Carlos.