Persecución y vergüenza en Calais

Denis Charlet | AFP

La inmigración entre Francia y Reino Unido a través del Eurotunel siempre ha sido una constante, aunque durante las últimas semanas se ha intensificado. Cada día son decenas las personas que arriesgan su vida para pasar de Calais a Inglaterra en busca de un sueño que, probablemente, no puedan alcanzar. Lo que se encuentran a ambos lados de la frontera dista mucho de ser una bienvenida calurosa.

David Cameron se ha olvidado eso de los Derechos Humanos en algún punto en lo más profundo del Canal de la Mancha. ¿Cuál es su solución para esta problemática? La persecución sistemática del extranjero que no entra en su país con más intención que la de encontrar una vida mejor. Multar al propietario del camión en el que crucen inmigrantes. Multar a quien les ofrezca asilo. Multar a quien les dé un empleo. Sólo falta que multe a los que cometan la osadía de darles limosna, la única opción que les queda. Eso, o robar. Y es que parece que justo es lo que busca el ‘prime’ inglés: que no les quede más remedio que delinquir para tener una excusa para echarlos.

“Amenazan el estilo de vida europeo”, afirma el mismo hombre que quiere eliminar la educación gratuita para suprimir el efecto llamada. Pero ojo, que los que se quieren cargar el estilo de vida europeo son otros. No está mal eso de utilizar un problema aislado para implantar una medida que te interesa. No hay mejor manera de imponer una política impopular que buscando un enemigo externo. Mientras tanto, los laboristas se callan. Están enfrascados en una búsqueda del centro que no puede hacer más que llevarlos hacia la irrelevancia.