Santo Tomás estaba ahí cuando se inventó el cinemascope, los 16:9
Santo Tomás para Diseñadores de Producto
Javier Cañada
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Hay un vídeo bastante chulo que explica la evolución de los formatos de vídeo a lo largo de la historia y me da que al pobre Santo Tomás no le invitaron a esa fiesta.

El cinemascope amplía la anchura como resultado de aplicar un avance técnico (lente anamórfica) a un formato inicial bastante aleatorio cuyo origen era el número de perforaciones del negativo. El motor de ello no fue la Debita Proportio sino el libre mercado.

Pero el caso de los 16:9 es todavía mejor. Esta proporción es el resultado de -agárrate- obtener la media entre los formatos más extremos para obtener un estándar para las televisiones.

Efectivamente, puede que los 16:9 sea uno de los ejemplos más claros de una solución de consenso que ha supuesto más ventajas que inconvenientes. Pero entre estos últimos está el que el formato no tiene ningún razonamiento geométrico ni ergonómico detrás.

La belleza alrededor del 16:9 está completamente construida por nosotros mismos. Y, oye, me parece muy bien.