Educación: 3 casos de sistemas de evaluación exitosos.

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Los avances en materia educativa han sido indudables, las cifras de escolarización han aumentado significativamente hasta llegar a ser casi universal. El Banco Mundial (2012) estima que el 87% de los niños en los países en vías de desarrollo termina la escuela primaria, y la tasa bruta de matriculación en la escuela secundaria en estos países fue en promedio 64% durante 2010, en comparación con la tasa de apenas 41% en 1980. Sin embargo, es importante mencionar que escolarización no es igual a educación, pues la primera cubre únicamente la asistencia a la escuela, mientras que la segunda es más amplia, abarcando conocimientos y destrezas técnicas, habilidaes socioemocionales y valores para la integración a la sociedad.

Gracias a la escolaridad, se cuenta con el primer paso para implementar programas y políticas públicas que tengan por objeto mejorar la calidad educativa, ya que la desventaja que enfrenta esta zona es abismal.

En la prueba PISA, el porcentaje de estudiantes latinos con alto desempeño en matemáticas no supera el 2%, a comparación de 55% en Shanghái, China — Analía Jaimovich.

Por lo tanto, para que estos avances puedan ocurrir, es necesario que dichas políticas públicas estén basadas en evidencia e investigación, creando una dinámica de mejora continua. Para esto, cada Estado debe contar con sistemas de evaluación, diagnóstico y soporte para poder alcanzar dicho fin. Aquí se describen 3 ejemplos, dos latinoamericanos y uno europeo que, en términos generales, han mostrado voluntad política y desarrollado estrategias para mejorar en la materia.

3 ejemplos de sistemas de evaluación en el mundo

Colombia

En este Estado existen diferentes esfuerzos por mejorar la calidad educativa de los estudiantes. Un ejemplo de esto es el Instituto Colombiano para La Evaluación de la Educación (ICFES) en Colombia, un ente adscrito al Ministerio de Educación Nacional de Colombia, el cual proporciona servicios de evaluación de la educación en todos sus niveles, así como investigaciones sobre factores que inciden en la calidad educativa.

De igual forma, las pruebas SABER 3–5–7–9 y 11 tienen la finalidad de proporcionar incentivos económicos a las escuelas con base en el progreso educativo, así como fungir como la evaluación que permite el acceso de los estudiantes a la educación superior.

El Índice Sintético de Calidad Educativa (ISCE) es una herramienta propuesta por el Ministerio de Educación, la cual mide el progreso de los colegios en una escala del 1 al 10, siendo el 10 el puntaje más alto que se puede obtener. Este índice consta de cuatro módulos siendo:

  1. Progreso, mide qué tanto mejoran las escuelas respecto al año anterior;
  2. Desempeño, cuál es el puntaje promedio de los estudiantes en las pruebas SABER;
  3. Eficiencia, cuántos estudiantes han aprobado y ascendido al siguiente grado escolar y;
  4. Ambiente escolar, el cual identifica las condiciones del aula de los estudiantes, tales como el acompañamiento educativo.

Para el 2025, Colombia se propuso ser el mejor país educado de latinoamérica. Para lograr esto, creó el Mejoramiento Mínimo Anual (MMA), el cual muestra a cada colegio cuánto tiene que mejorar para alcanzar esta meta.

“Gracias a esto cada escuela recibe un informe sobre el porcentaje de alumnos que se ubican en cada una de las categorías de logro y una descripción detallada de lo que los alumnos pueden hacer en ese nivel de logro particular. De igual forma, se les entregan datos sobre cómo se encontraban los resultados de cada escuela en comparación con la de similares, en cuanto a su nivel socio-económico. Esto hizo que las comparaciones fueran justas y también permitió promover la idea de qué aprender de los que en las mismas circunstancias logran mejores resultados”. Margarita Peña, ex Directora del ICFES.

Con estas evaluaciones, las autoridades, e incluso las escuelas, son capaces de identificar las áreas de oportunidad y trabajar para su mejora.

Brasil

Diferentes pruebas sirven de antecedente a los avances que Brasil ha logrado en materia educativa, tales como el Índice de Desarrollo de la Educación Básica (IDEB), el cual utiliza la puntuación promedio de una escuela y sus tasas de repetición, el ENEM, siendo el principal instrumento de acceso a la educación superior o la Prova Brasil, cuya aplicación es estatal o municipal, evaluando materias como literatura y matemáticas. Es importante mencionar que Brasil descentralizó la administración de escuelas primarias públicas del nivel estatal al nivel municipal (con alcaldes electos y legisladores municipales).

Con la información recabada por estas pruebas, además de las internacionales como PISA y ERCE, los resultados se categorizan en cuatro niveles: por debajo del básico, básico, adecuado y avanzado.

La acción gubernamental que resulta prioritaria es la de subir a los estudiantes del nivel abajo del básico a alguno superior, ya que son los que obtuvieron resultados más precarios. El porcentaje de los alumnos que están en este nivel está disponible para cada una de las escuelas públicas brasileñas, así como las autoridades, esto además sirve como reconocimiento a los mejores profesores con el otorgamiento de bonos a aquellos que obtuvieron mejores puntajes.

Cada profesor necesita saber lo que sus alumnos, clasificados en los distintos niveles saben y lo que ellos todavía no han tenido la oportunidad de aprender…el INEP, ofrece una plataforma en la que cada profesor puede ver la interpretación de los resultados. — Francisco Chico Soares, presidente del INEP.

Al igual que Colombia, Brasil se propuso incrementos en la trayectoria del IDEP hasta el 2022. Si esto se logra, la distribución de los alumnos brasileños en la escala brasileña será la misma de la distribución de los alumnos de un conjunto de países de la OCDE tomados como referencia.

Nueva Zelanda

La estrategia de este país se puede resumir en tres puntos. El primero es que poseen una amplia variedad de datos y cifras, el segundo es que clasifican a las escuelas por su desempeño, y el último, que cuentan con un área de soporte interno y externo, jerarquizando las escuelas que requiean mayor atención.

En este sistema, existe una relación directa entre el nivel central y las escuelas, las cuales son gobernadas por consejos, éstos son los responsables directos de la administración operativa y pedagógica, y son quienes se relacionan con el Ministerio de Educación en forma directa (Jaimovich, A).

En Nueva Zelandia y en los Países Bajos, en cambio, el rol del soporte externo es realizado por el ministerio central el círculo gris oscuro, en el gráfico que ustedes están viendo y por agentes privados que son contratados por los consejos de escuela.

Para obtener el primer punto antes mencionado, las escuelas realizan autoevaluaciones, y además la Education Review Office realiza una evaluación externa y cataloga a las escuelas en tres grupos: de alto rendimiento, rendimiento medio, y escuelas de bajo rendimiento. Con esta clasificación, las escuelas reciben seguimiento diferenciado según en qué grupo estén: cada 4 o 5 años en el primer grupo, cada 3 años en el segundo y anualmente en el tercero, siendo esto el punto dos.

Y por último, el soporte técnico pedagógico está a cargo tanto de los ministerior centrales, como de los consejos de escuela. Los primeros se encargan principalmente de las escuelas de bajo rendimiento con un equipo de especialistas proporcionados por el Ministerio de educación, mientras que los segundos son de naturaleza privada.


Está claro que aún se necesitan muchos más esfuerzos para que niñas y niños tengan acceso a una educación de calidad, sin embargo, la evaluación y el diagnóstico es un paso imprescindible para alcanzar estas metas, especialmente en latinoamérica y el Caribe donde existen grandes niveles de pobreza y desigualdad que dificultan aún más este proceso.