Las 7 formas más fáciles y económicas de reducir tu huella ecológica.

Las prácticas ambientalistas pueden resultar frustrantes, hippies, o incluso, una falacia si eres Trump. Sin embargo, es urgente olvidar los estereotipos y estigmas que rodean este tema pues, de acuerdo a un grupo prestigioso de científicos, la humanidad tiene menos de 3 años para frenar el calentamiento global, colocándonos en una cuenta regresiva irreparable hasta hoy (Foro Económico Mundial, 2017).

Sabemos que existen muchas formas de reducir nuestra huella ecológica, tales como transportarnos en bicicleta, apagar las luces, reciclar, entre otras. Sin embargo, en la práctica, reciclar no es tan sencillo, pues requiere tiempo y creatividad, además, el uso de la bicicleta no resulta atractivo ante los índices de accidentes que sufren los ciclistas o incluso por ausencia de vialidades adecuadas. Ante este escenario puede surgir cierta apatía o desinterés por los temas ecológicos, sin embargo, estoy convencida de que con información y cambios simples en nuestro estilo de vida se puede lograr una reducción significativa de nuestros desechos y consumo de recursos.

Por lo anterior, he aquí 7 acciones que tienen consecuencias magníficas para nuestro planeta, son asequibles para todos y no requieren del mayor esfuerzo.

1.Bolsas de plástico. Las bolsas de plástico tardan entre 200 y 1000 años en desintegrarse, generando miles y miles de toneladas de basura cada año. Tan sólo en la Ciudad de México, con casi 9 millones de habitantes, se tiran 1 350 000 000 de bolsas de plástico al año (Conacyt, 2017). Es decir, ¡Las 150 bolsas que desechamos por año, por persona, van a vivir más tiempo que nosotr@s! La solución a esto es muy simple, basta con decir “no, gracias” y llevar una bolsa de tela, mochila o portafolio. Lo que tengas sirve.

2.Desodorante. ¿Sabías que te puedes olvidar de volver a comprar desodorante? Aquí la receta y los únicos 3 ingredientes que necesitas.

1 parte de aceite de coco

1 parte de bicarbonato de sodio

2 partes de fécula de maíz.

Mezcla los ingredientes y úsalo de desodorante. Recuerda que las cantidades se pueden modificar de acuerdo a tu cuerpo, pero por favor, no te rindas. Experimenta hasta encontrar las medidas exactas para ti.

3. Copa menstrual. Si eres mujer, necesitas darle una oportunidad a la copa menstrual. Son múltiples sus beneficios, entre ellos, la comodidad, economía, seguridad, y por supuesto, el medio ambiente. Tan sólo imagina poder dormir tranquilamente en tu periodo, sin interrumpir tu descanso en la madrugada y sin temor a manchar tus sábanas.

4. Pasta de dientes. Aquí otra receta que te hará olvidar comprar pasta de dientes. Necesitas dos ingredientes:

Aceite de coco, bicarbonato de sodio y si gustas, unas gotitas de aceite esencial de menta. Sólo tienes que mezclarlos. De la misma forma que el desodorante, busca las cantidades que mejor se adapten a ti y no desistas. También existen cepillos de dientes biodegradables para reducir aún más el desperdicio.

5. Lleva contigo siempre que puedas un tupper y un termo. Hagamos cuentas: una botella promedio de 600 ml cuesta al rededor de 12 pesos mexicanos, si compras 4 botellas a la semana gastas 160 pesos al mes de consumo de agua embotellada contra 100 pesos que cuesta un termo que dura meses de uso. Imagina todo el plástico o desechable que la tierra se ahorra, además de las ventajas que le ofrece a tu bolsillo.

6. Productos de limpieza. Una alternativa a los productos de limpieza que contienen químicos que perjudican nuestra salud y por supuesto, al planeta, son el uso de vinagre, bicarbonato y cítricos.

Los puedes combinar o usar por separado y tienen usos múltiples, tales como limpia vidrios, piso, baños, cocina y casi cualquier rincón del hogar. Experimenta y sustituye los productos caros y dañinos.

7. Comida. Este punto es quizás el que genera más beneficios ecológicos, sin embargo, también es el que requiere mayor disciplina y concientización. Puede parecer increíble que tu dieta tenga influencia en el medio ambiente además de tu salud. El dato más relevante (para mí) es que el consumo de carnes rojas genera más gases de efecto invernadero que todos los medios de transporte juntos. Además, no hay que olvidar el maltrato animal que estamos causando por nuestros hábitos alimenticios. Existe mucha información respecto a este tema debido a las implicaiones que tiene en la salud, ética, nutrición y ambiente, por ello, exhorto a buscar más y más bibliografía. Si prefieres ver documentales, Netflix tiene un par que te pueden servir.

Extra:

8. Nada cuesta colocar una cubeta o recipiente debajo de la regadera al bañarnos y reciclar el agua para las plantas, limpieza o vaciarla al WC.

Es importante mencionar que existen muchos productos alternativos en el mercado que tienen objetivos ecológicos, si te interesa el tema puedes encontrar desde shampoos en barra hasta viviendas sustentables. Estoy segura que realizando estos cambios en tu rutina, lograrás dormir más tranquil@, ahorrar dinero y beneficiar al planeta entero.

-Photo by Francesco Gallarotti on Unsplash.