3. App para gestionar los puntos de recarga de coches eléctricos

1º Parte. Design Thinking. UX / UI Bootcamp Neoland

Durante dos semanas, he trabajado en un proyecto para mejorar la experiencia del conductor de coche eléctrico utilizando la metodología de Design Thinking.

Como ya sabes, consiste en analizar al usuario lo máximo posible para empatizar con él y terminar con un prototipo testado pasando por las fases de empatizar, definir, idear, prototipar y testear.

El reto que me impuse fue mejorar la experiencia de la gestión de la recarga de coches eléctricos para que prolifere su demanda.
Mapa de actores

Nada más y nada menos.

Comienzo la investigación y con lo primero que me encuentro es con la pescadilla que se muerde la cola:

En España no hay más puntos de recarga porque no se venden coches eléctricos y a la vez no se compran más coches eléctricos porque casi no hay red de recarga de España.

DAFO

Los beneficios de un coche eléctrico

Además de que son menos contaminantes, claro. Son silenciosos, usan energías renovables, la mayoría son automáticos, el mantenimiento es mucho más reducido porque tienen muchas menos piezas mecánicas, cuesta 10 veces menos la luz que la gasolina, la Unión Europea los está promoviendo y por las noches (cuando no los usamos) es más barato cargarlos por las horas valle de energía.

Los puntos débiles

El mayor punto es el que he contado anteriormente y el otro es que la inversión inicial es mayor que la de un coche de combustión, pero el contraste de precios se está trabajando para que cada vez sea menor.

Otro dilema: la falta de información sobre los coches eléctricos y los híbridos enchufables. En general, nadie excepto las personas que trabajan en algo que tiene que ver con la movilidad saben algo…

Pero algo tendremos que hacer, el país no se cambia solo. Y no es que yo sea quien quiere cambiarlo (que también), es que el cambio viene impuesto por la Unión Europea.

¿Qué está haciendo al respecto la Unión Europea?

La Unión Europea ha impuesto unas medidas medioambientales que consecuentemente obligan a España a incrementar el número de puestos de recarga que tenemos actualmente (4.000) a 200.000 para 2030.

Renault, por ejemplo, ha comenzado un proyecto en Suecia de lo más ambicioso: “el Airbnb de los puntos de recarga” para que la gente comparta sus enchufes y paguen la factura de la luz entre todos.

Noruega, por otra parte, ha bajado tanto los impuestos que ahora te cuesta más o menos lo mismo comprar allí un Volkswagen Passat familiar diésel que un Tesla Model 3, que no es para nada el que menos autonomía tiene. En Noruega, gracias a esto, el 40% de sus coches son eléctricos y no, no es de los que más red de recarga nacional tiene, no está ni entre los cinco primeros de Europa.

Vaya, “autonomía”. Una palabra nueva. Los coches eléctricos ya tienen hasta 600 km de autonomía.

Retomemos lo del Passat, ¿qué locura no? Pues… Noruega no está ni entre los primeros 5 países europeos en cuanto a red de puntos de recarga se refiere, pero… ¡España sí! ¡España está en el quinto puesto! Yo tampoco me lo creía, será que no tenemos información (y muchos impuestos y pocas ayudas).

Ayudas, otra palabreja. En España hubo dos ayudas muy importantes para la compra de los coches ecológicos en 2017, el Plan Movea y el Plan Movalt, pero… ¡en 2018 no hubo ningún plan de estímulo! Ponemos obstáculos al que tiene un diésel con la subida de precios pero no ayudamos al que lo quiere hacer bien.

Menos mal que en 2019 se han vuelto a poner las pilas, en pocas HORAS se acabaron los millones de euros que se daban con el Plan Mus.

Vaya… igual es que la gente sí que tiene intención de comprar un coche eléctrico.

También, también tengo datos de la intención de compra de los españoles (Fuente: Cetelem). En una encuesta que se hizo en 2018, el 36% de los encuestados manifestó que tenía intención de que su siguiente coche fuera ecológico.


¿Por qué el conductor de combustión es reacio al cambio?

En resumen, los hándicaps más comunes según una encuesta de Cetelem de 2018 para comprar un coche eléctrico son: la autonomía (57%), es caro (54%), no tener con qué cargar la batería (40%), requiere mucho tiempo de carga (27%), aversión y desconfianza (19%), menor potencia que un coche térmico (9%).

¿Quién no es reacio al cambio?

El perfil extremo de conductor de coche eléctrico es un varón de unos 35–55 años, con pareja y un hijo, amante de la tecnología, responsable con el medio ambiente (tanto que hace cosas como reciclar, crear compost e incluso reutilizar el agua de la lluvia). Vive en zonas cercanas a grandes ciudades, pero lo suficientemente lejos como para poder tener su propio enchufe en el garaje de su casa.

Son personas proclives a usar el transporte público flotas eléctricas para viajes de larga distancia. Para moverse por la ciudad, suelen usar plataformas de carsharing.

A la hora de comprarse un coche, un elemento primordial es la conectividad.

User persona

Desmontando viejas creencias:

· La autonomía: ya no es un problema, hay coches de hasta 600 km de autonomía como ya he comentado.

· Es caro: la inversión inicial sí, pero la luz cuesta 10 veces menos que la gasolina.

· No tener con qué cargar la batería. Esto sí es un verdadero problema y es por donde desemboca mi reto (luego te cuento más), aunque Iberdrola y Endesa, entre otros están trabajando en ello y tienen grandes iniciativas para este año.

· Requiere mucho tiempo de carga: Puede tardar hasta 8 horas, pero tú tienes que dormir ocho horas por la noche, las mismas que cuando puedes pagar menos por el precio de la luz. Si te decides por la carga rápida, en 30 minutos tienes el 80% de la batería cargada, lo que tardas en tomarte algo en una “electrolinera”. También existe la carga semi rápida (4h), que es lo que de media, estas con tus amigos cuando quedas con ellos. Es cierto que el cambio a coche eléctrico implica un cambio de hábitos.

· Aversión y desconfianza. En cuanto a seguridad, son iguales que los de combustión, en cuanto a que sean una novedad… se inventaron en 1835. Por cierto, otro dato: las baterías tienen una vida útil de al menos 12 años. La parte novedosa de estos coches tiene más garantía que los propios coches.

· Menor potencia que un coche térmico. En cuanto a aceleración, acelera más rápido que un coche de combustible. Es verdad que no alcanzan tanta velocidad a la misma potencia, pero teniendo en cuenta que toda España está regulada a 120km/h y que si usas un coche eléctrico piensas en la conducción de una manera sostenible, no creo que te vayas a poner a hacer aceleraciones y frenadas como si estuvieras conduciendo un rally.

Los coches eléctricos no son lo que eran. Sino, ayuntamientos como el madrileño no se habría metido en el reto que se ha metido.

Funcionamos a base de prohibiciones

Lamentablemente, los españoles funcionamos a base de prohibiciones, hasta que no nos quitaron puntos del carnet por usar el móvil al volante, no dejamos de usarlo. Así que, con los coches eléctricos igual, hasta que no se prohíba el acceso a los diésel antiguos, no vamos a cambiar nuestras intenciones de compra.

Hablo de Madrid Central, el proyecto que comenzó el Ayuntamiento de Madrid el 30 de noviembre de 2018 para beneficiar en el centro de Madrid a peatones, bicicletas y la movilidad eco y conseguir así, un casco histórico lo más libre de emisiones posible.

Entre otras cosas, el Plan de Madrid Central incluye la prohibición del acceso a residentes con coches sin distintivo (etiqueta A) a partir de 2025.

Los vecinos gatos ya se han puesto las pilas, se han matriculado 2.497 coches etiqueta ECO nuevos en Madrid, un 43% más que un año antes.

Pero claro, siempre hay alguien que le da la vuelta a lo bueno…

Hay un problema con todo esto de Madrid Central: la especulación con las plazas de garaje. El precio de las plazas de garaje, desde comenzó Madrid Central han subido un 12% (de noviembre a enero).

Esto es un gran problema, no puedes imponerles unas medidas a todos los vecinos de Madrid y no ayudarles después. Si quieres fomentar la compra de vehículos eléctricos, dales más información y facilidades para que otros no arramplen con todo lo conseguido.

Además, no deberíamos dejar que esto salga mal. Tenemos que facilitar lo máximo posible el posible el proyecto de Madrid Central, ya que si no, las demás grandes ciudades no se subirán al carro con proyectos parecidos que mejoren la calidad del aire.

Si las demás ciudades no se suben al carro, que 2030 y las medidas de la Unión Europea nos pillen confesados.

Si quieres saber en qué se materializó toda la investigación, échale un ojo al siguiente Medium.