Bandeja “Borradores”

Un mensaje que no debe ser entregado.

Ni siquiera sé por qué quiero escribirte. Tal vez es porque se acerca tu cumpleaños. No sé por qué fui tan ingenua al pensar que lo pasaríamos juntos. No sé por qué sigo pensando en eso aun cuando han pasado casi cinco meses desde que terminamos y te vi alejarte en la bicicleta con la cabeza abajo.

Quizá por eso pensé que me buscarías para intentar arreglar las cosas. Pero no, yo era “demasiado drama para ti”. Algo que no querías ni podías manejar.

Tampoco sé por qué alimenté ciertas esperanzas sobre nosotros ese día que nos vimos para comer ramen y que tuvimos que ir al otro lugar porque el Yamasan estaba muy lleno. Noté cómo extendiste el brazo para tocar el mío como cuando comíamos juntos. Me di cuenta cómo me mirabas y no entendía por qué habías iniciado una nueva relación, cuando no mostrabas nada de entusiasmo, sólo porque ella “no te hacía dramas como yo”.

Cuando nos despedimos no pude dejar de llorar por algunos minutos. Me di cuenta de que estaba lejos de haber superado que termináramos mientras escuchaba una y otra vez “Nothing compares to you”.

One hit wonder de Sinéad O’Connor, otra mujer muy dramática y deprimida.

No sé por qué te echo tanto de menos. Ya debería tener claro que no teníamos mucho futuro juntos. Y sin embargo aquí estoy, en un domingo, a tres días de tu cumpleaños pensando qué habría pasado si estuviéramos juntos.

Sigo dándole vueltas a las cosas. Pensando qué pude haber hecho mejor, qué pudiste haber hecho mejor.

Ni siquiera sé por qué lo hago. Por qué te extraño cuando paso por las hamburguesas del Barracuda o cuando recuerdo ese día que me abrazaste antes de cruzar avenida Mazatlán y sentí que quería que ese momento no terminara, o la noche que caminamos sobre Reforma después de ver La La Land y todo parecía perfecto.

Esa misma noche estábamos tan borrachos y te dije que debíamos poner nuestra relación en Facebook mientras estábamos en una fiesta de hipsters del Zona Maco. Qué bueno que no lo hicimos. (Estaba tan borracha que ni recuerdo haberlo dicho).

No sé por qué me dan ganas de llorar cuando veo la tele y sale la Bipolar, donde tuvimos nuestra primera cita y pusiste canciones en la rockola. Tampoco aguanto mucho tiempo Interpol sin que recuerde ese día.

Ya debería haberlo superado como tú lo hiciste, pero no puedo. No te olvido porque te quiero.

Pero como dice Juanga:

Aunque ya no sientas más amor por mí solo rencor 
Yo tampoco tengo nada que sentir y eso es peor 
Pero te extraño también te extraño 
No cabe duda que es verdad que la costumbre 
Es más fuerte que el amor…