Creer por encima de todo

Creo que el sueño está infravalorado
y la poesía hiperevaluada.

Creo que la mayoría de los problemas de este mundo
se solucionarían con un mínimo de empatía.

Creo que no sabemos lo que queremos,
que demandamos cambio escondiendo miedos.

Creo que es mejor enseñar primero la mano
y luego esconder la piedra.

Creo que las piedras cambian
pero no lo hace el idiota que siempre se tropieza en ellas.

No creo en Dios pero sí en fantasmas,
creo en hipersensibilidades,
y que existen hipergilipollas.

No creo en las segundas oportunidades
y a veces ni en las primeras.

Creo en el destino y que el tiempo
pone todo en el lugar adecuado.

No creo en la justicia de tribunales
pero sí en la justicia poética.

Creo en la culpabilidad
hasta que se demuestre lo contrario y,
a la vez, que buscamos culpables donde no los hay.

Creo en las contradicciones
y en las revoluciones.

Creo que hay libros que salvan la vida
y vidas que tienen que ser contadas en un libro.

Creo que la música amansa a las fieras y,
sobre todo, a las tormentas.

Creo en la necesidad de cariño
pero no en el amor.

No, no creo que querer sea poder.
Creo que soy realista, no negativa.

Creo que todos los principios tienen un final,
incluso tú.