Enero 10. 19

“Ayer soñé contigo. En el sueño visitamos Baja California en busca de las ballenas. Era invierno, claro. Las encontramos en Bahía Loreto. Frente a su viaje solo éramos dos partículas insignificantes de polvo, pura antimateria. Yo me sentía un animal extranjero incapaz de comprender su forma de nadar y su lengua. Tú, en cambio, te veías cómodo junto al canto, al mar, al agua, casi en casa. Me fascinó entrever bajo tu piel un pulso desconocido, ajeno y salvaje. Ahí descubrí que sentía por ti algo muy aproximado al amor, que era capaz de cruzar por carretera la extensión entera de este puto país con tal de contemplar, una vez más, ese resplandor radioactivo en tu rostro de perfil.”