eso también puede ser la felicidad

«Cuando aciertes en el blanco sabrás que estabas apuntando al centro de tu corazón.»

Meth Z, Gerardo Arana

visitar tres farmacias en busca de gel antibacterial
caminar por las calles más feas del centro histórico
fallar dos, tres veces, en localizar un banco fantasma
una cantina decorada con motivos de tauromaquia; molduras de ángeles y caballos; una canción de Selena en la rockola
conocer un nuevo sitio para cenar; celebrar la consistencia de un buen corte de carne; enchilarte
el dolor en tu quijada por reírte tanto
volver a reír para que te duela la quijada
el viento corriendo por una avenida que cruza la ciudad de norte a sur y al revés
las 3 de la mañana
una pareja ebria discutiendo en medio de la calle; agradecer que no eres tú
un tercer piso iluminado por una lámpara activada por un sensor de movimiento
que se prende y apaga sin cesar
una ventana abierta por donde se cuela el frío
tararear una canción de Sufjan Stevens
una puerta que no se abre
estar atrapado sin llaves en plena madrugada, sentado en las escaleras sin tener a donde ir, sin querer ir a otra parte
decir todo lo que siempre quisiste con un gesto de cariño
tu rostro reflejado en los ojos de otra persona
estar en el sitio correcto en el momento preciso
el amanecer helado una mañana de sábado
tomar café y hablar sobre anime, godzilla y el sinsentido de existir
estar en paz con ello
la lucidez cruda tras una noche sin dormir
la sensibilidad extrema frente a los estímulos
del espacio exterior
regresar a casa molido de cansancio hasta los huesos pero radiante, radioactivo
decir, para ti mismo,
esta iluminación es mía
el sueño y las ganas de que nada termine
la risa al fondo del recuerdo
la certeza de que te estás convirtiendo en una persona de quien te sientes orgulloso
la naricita de un ciervo que brilla cuando pronuncias su nombre

México DF, diciembre 29 de 2018.