Ti Mari — Luck Mervil
Hay tanta historia que pasa a través de un “ti mari” sonando, sobre todo en manos de Akoustik’theband. Sale la primera vez que adoré la canción, estando con Julito y Jaime en el Yanvalou, y la obsesión de un par de nicas sobre la canción, el artista. Salgo yo, aprendiendo mis primeras palabras en kreyol para entenderle a la letra. Sale un baile con un zonyon y darme cuenta que prefiero bailarla sola que con él. Sale oirla e insistirle a la gente diciendo que es mi canción preferida y que nadie me preste la atención que esperaba. Sale pensar en que había escuchado de un Luck Mervil que cantaba en francés en los teatros parisinos, pero que también canta (y lindo) en kreyol, porque es haitiano. Sale descubrir “Piwouli” y acosar a la Jess por toda la oficina con los voluntarios menos tímidos. Sale escucharla, bailarla y cantarla al final de una fiesta en la terraza, con Nick y la Mikka, con Bonilla de visita que también la adoró sin entenderle nada. Sale llegar a Nicaragua, tratar de explicarla, y que otra vez no sea tan importante como yo pensaba (jaja). Sale aprender lo que es un “restavek” y pensar en todos los niños haitianos sin acceso a tantas cosas y a veces estudiando en escuelas que parecen más militarizadas que otra cosa. Sale bailarla, cantarla y llorarla con Mace, pensando que es la última vez. Sale también Mace con su cara de orgullo porque me se la parte rapeada. Sale escucharla en los parlantes arriba en la montaña, después de haber visto la ciudad desde arriba luego de subir caminando por 2 horas. Sale escucharla de nuevo en voz del gran Elder en el gran Yanvalou, ahora sí por última vez.
¿Cómo se es solemne en plena despedida?