“La Prostitución de la Profesión”

La “Prostitución de la Profesión” es un concepto inventado por algunos profesionales para demandar que por algún derecho divino la ley de la oferta y demanda no aplique en su mercado laboral; y defender sus incapacidades de generar diferenciadores que agreguen valor a sus actividades y les permitan cotizarlas mejor.

Si el mercado hoy no está pagando lo que esperan por un perfil como el tuyo, es porque los profesionales que hacen lo mismo que vos superan en cantidad a la demanda que existe.

La solución no es intentar que esa regla cambie, porque en un escenario de libre competencia esa es una ley física; la solución es desarrollar un perfil profesional que integre los elementos suficientes para satisfacer a una demanda laboral con menor oferta… o emprender.

Desde la universidad nos enseñan que con el know how técnico — paupérrimo — que nos facilitan, nos basta para nuestro primer Ferrari. Y la realidad es otra, hoy día nos enfrentamos a un mercado laboral muy competitivo, donde un informático necesita ser mucho más que un informático para interpretar las oportunidades que existen y aprovecharlas.

Así como los profesionales compiten por un puesto de trabajo, las empresas también compiten por los profesionales. A las empresas les es inviable definir arbitrariamente la cotización de un perfil profesional, esa cotización la define el mercado. Y así como las empresas no pueden definir esos precios arbitrariamente, tampoco puede hacerlo cualquier institución en un escenario de libre competencia. Es por este motivo que los intentos recientes de colegiar la profesión para normalizar tarifas de honorarios profesionales según grados académicos son un completo absurdo.

Si un player informal con menos preparación que vos hoy te está robando mercado, el que está haciendo algo muy mal sos vos. Y con truncar sus operaciones con regulaciones sólo vas a heredar sus oportunidades mediocres, en vez de aprovechar oportunidades existentes a la altura de tu capacidad, o mejor, crearlas.

El valor del profesional en las empresas no se mide por el gramaje de una cartulina, sino en la utilidad que el profesional genera para la empresa. Si pensás que el universo te debe alguna cosa por todo el esfuerzo, dinero y tiempo que invertiste en una carrera universitaria; permitime que como un tipo que invirtió mucho esfuerzo, dinero y tiempo en títulos te diga que nadie te debe nada. Si pensás así, es hora de que seas pragmático y que trabajes en función de tus propios objetivos y no del karma o un derecho imaginario. Todos valemos profesionalmente lo que generamos.

No dejé nunca que en mi tarjeta corporativa antepusieran un título a mi nombre porque invertí mucho más esfuerzo, dinero y tiempo en hacer que lo relevante en mi firma sea mi nombre.

Disculpen el post largo, aquí les dejo una papa.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.