El arte de las cosas

Art of Things (AoT).

Captura de 10 PRINT CHR$(205.5+RND(1)); : GOTO 10 en acción.

Internet de las cosas se basa en la interconección de cualquier cosa que tenga capacidad de procesar e intercambiar información digital. Detrás de cada cosa hay un procesador, microprocesador, microcontrolar y, en breve, nano procesadores y controladores. Las cosas son heterogéneas y forman sistemas distribuidos capaces de colaborar entre sí para realizar determinada función.

Cualquier obra de arte de los nuevos medios funciona con alguna o algunas de estas cosas. Se podría decir que el arte de los nuevos medios, en este sentido, es arte de las cosas (art of things); muchas de las veces a tan bajo nivel que pasan inadvertidas.

Los pioneros del arte del software (software art), programación artística o arte del código no sólo estaban interesados en explorar las posibilidades estéticas y generativas del software sino en la propia estética del código; algo a lo que tímidamente se llamó «arte algorítmico» en sus inicios a principios de 1965: el arte de programar flujos de trabajos, procesos o reglas con un ordenador.

Manfred Mohr, P154c2, 1973.
Hoy el software art se basa en la consideración de que el software no es tan sólo un instrumento funcional, sino que también se puede considerar una creación artística en sí misma: el material estético resultante es el código generado y la forma expresiva es la programación de software. Concretamente podemos distinguir dos líneas de trabajo básicas: de una parte, el trabajo con el código, es decir, en este caso el material de base son las instrucciones formales o código y, de otra parte, el trabajo crítico en torno a la vertiente cultural del software, o sea, la intervención sobre la concepción del software entendido como artefacto cultural, que actúa dentro de la cultura.
— Pau Alsina, “Arte, ciencia y tecnología”.

Al menos desde la línea de trabajo con el código, el propio código puede ser juzgado estéticamente o quizá filosóficamente, acorde a la liquidez de los tiempos que corren. El código es lenguaje, de hecho un lenguaje formal. Para que el ordenador haga algo es necesario escribir un código. El código es una forma de expresión de la cultura contemporánea; de hecho el código es la forma más pura del pensamiento creativo contemporáneo. Software es arte.

Con el paradigma de Internet de las Cosas (IoT, Internet of Thing) el código es sólo una parte del nuevo medio. El código es distribuido en cada cosa. Es necesario hablar de sistemas. Cosas (hardware–software) interconectadas que forman sistemas complejos que funcionan como arte de los nuevos medios. Sistema es arte.

La IoT será, si ya no es, el siguiente escenario de los nuevos medios: la distribución y heterogeneidad total. Las obras ya no podrán estar dentro de los museos, sino en todas partes. Imagine el siguiente escenario: un tenedor censa la velocidad a la que come y le aconseja hacerlo más despacio, un inodoro le hace un análisis de orina y recomienda un cambio de dieta, el cepillo de dientes avisa de caries y pide consulta al dentista automáticamente, las zapatillas le recuerdan los kilómetros que hace corriendo cada semana. La IoT permitirá hacer cosas como estas y muchas otras aún más rocambolescas porque todo estará conectado. McLuhan pensaba que la computadora sería una extensión de nuestro sistema nervioso central; con la IoT el planeta tendrá una especie de sistema nervioso mundial. Deberemos aprender a bregar en la superabundancia de la información, todo serán datos y todos estarán disponibles a todos. En el mundo que nos espera la frontera ente lo Real y lo Virtual se desvanecerá definitivamente. El homo híbrida vivirá una irrealidad en toda su extensión y creará arte de las cosas.