Talking Heads

Cuando escuché este disco tuve claro que la música podía ir hasta donde uno quisiese y todavía hoy, casi cuarenta años después, necesito escucharlo de vez en cuando. Cada canción de este disco está escrita ¡en una sola tonalidad! La polirritmia hace el resto. Siempre he sido amante del ritmo, soy bajista; pero de este disco probablemente la mejor lección que saqué fue que la complejidad se teje desde la simplicidad y que la repetitividad, es el arma creativa más potente. Elementos aparentemente autónomos se funden en un todo que es más que la suma de cada uno de esos elementos.

El solo de Adrian Belew en Born Under Punches (The Head Goes On) es el solo menos solo que había escuchado. La guitarra es más que una guitarra y hacía que la canción fuese más que una canción. Detrás de esta joya estaba Brian Eno.

El disco llegó a mis manos en un casete mal grabado a través de mi amigo diseñador y artista David Palacios. Por suerte tenía una grabadora Sony pequeña donde podíamos oírlo. En esa época queríamos cambiarlo todo. Creíamos que era posible. Nos reuníamos sobre los sacos de arena de mi casa de Concordia, en obras por aquel entonces, no solo para escuchar, hablar, conspirar y soñar, sino también para crear. Allí surgieron muchas ideas que hicieron posible Música d’ Repuesto. Por allí también pasaba Luis Gómez, MAldito Menéndez, Abel Hernández, Darío Blanco, Pedro Álvarez, Landi Bernal y otros tantos bichos raros de aquella Habana posmoderna a ratos.

Al final solo conseguimos cambiar nosotros. A partir de Remain In Light la música fue, para mi, mucho más que música.