Barcelona, “Mes que una ciudad”

“Mes que un club” se lee en una de las plateas del estadio del Barcelona F.C gracias a que algunas de estas butacas están pintadas de amarillo y forman esta frase que es una verdad.

El Barça no es solo un club de fútbol, sino que también en esta institución se practican otros deportes como el Hockey, Basquet, Handball, etc. de la misma manera que en la mayoría de los clubes Argentina. La institución blaugrana ganó diferentes campeonatos de gran nivel en estas otras discplinas que están fuera del fútbol 11.

El club es inmenso y la visita guiada te hace sentir cómodo. Primero se recorre el museo que posee todos los trofeos que ganó el Barcelona desde que se fundó en 1899. Luego, y abocandose solo al fútbol, se encuentran pantallas interactivas con goles de diferentes jugadores y épocas.

El que más me gustó, aunque no los vi todos, fue el de Diego Armando Maradona (como si no…) al Real Madrid en el cual elude al arquero merengue, espera en el palo contrario y una vez que el defensor del club más importante de la capital española se desparrama en la línea de su arco para llegar a una pelota que todavía no llegó (ni llegará) vuelve a amagar al defensor y anota el gol.

Los dos de los tres (falta Alfredo Di Stéfano) mejores argentinos de toda la historia jugaron en el Barcelona F.C. Maradona y todavía lo hace Lionel Messi. Ambos con la número 10 en su espalda.

Luego se recorren los vestuarios, la sala de prensa en la cual podés tomarte una foto con la copa orejon que se obtiene al ganar la Champions League y finalmente se ingresa al campo de juego, el cual (por lo menos hoy) no se puede pisar, como tampoco uno puede sentarse en el banco de suplentes.

Me hizo sentir muy a gusto y quedé impactado por su dimensión debido a que es el estadio más grande de Europa porque cuenta con lugar para casi 100.000 espectadores. Algún día espero volver y ver algún partido, espero que sea pronto ya que no sería lo mismo si Messi, Xavi o Iniesta no estén más.

El Parque Guell es patrimonio de la humanidad y lo construyó el arquitecto Antoni Gaudí, tiene un estilo único en el cual todas las particularidades están hechas con pedazos de azulejos (bancos, partes de construcciones).

Este quedó así en forma de parque porque iba a ser un barrio exclusivo para la clase alta de Barcelona, sin embargo el proyecto no funcionó y el municipio de Barcelona, una vez muerto Gaudí (1926) lo hizo abierto al público. La parte en la que hay que pagar el ticket para poder pasar, se pusieron miradores donde se tiene una vista espectacular de Barcelona.

Sin embargo, la parte central es el mirador en el donde están los bancos con formas únicas y particulares formadas de azulejos. Este era uno de los lugares que no quería perderme si venía a esta ciudad, ya que en el libro de la historiadora argentina Maria Berg, “El viaje de los niños” se narra una historia de un anciano catalán que vive en la Argentina desde la época franquista en la cual tuvo que huír de España con su familia y su última foto fue tomada en este parque.

Ya de adulto volvió allí y pudo reproducir la imagen. Y por supuesto conocer el parque porque lo había visto cuando era muy chico. Así que esta historia emotiva fue el disparador para que me entusiasme ver esta magistral obra.

La Sagrada Familia es sinónimo de Barcelona ya que es el lugar que no te puede faltar conocer si venís a la capital de Catalunia. La obra fue hecha también por Gaudí aunque no la terminó y tampoco está terminada en la actualidad. Se estima que finalizará a mediados del corriente siglo.

Para seguirla según la estética del arquitecto catalán, los que continúan construyéndola son sus discípulos quienes tienen la responsabilidad de dejarla como el famoso arquitecto quería.

La Iglesia es algo brillante y único que sabía que me iba a sorprender. Ir caminando por la calle y toparse con esta obra maestra, para mí son de esas cosas que no tienen precio y no se pagan con nada. Es un regalo de un ser humano a la humanidad, y está última va a valorar la Sagrada Familia hasta que se extinga porque es imposible mirar otro edificio que no sea este.

Es imponente, majestuoso. Si el diccionario tendría que agregarle una acepción a la palabra ARTE tendría que aparecer la Sagrada Familia de Gaudí.

Sin embargo, por dentro esperaba más y aunque sigue hermosa porque tiene formas increíbles que nadie, excepto un genio, podría lograr sentí que le faltaba algo, no se qué pero algo que me diga estoy con una gran satisfacción de haber entrado a este lugar (verla por fuera alcanzó mis expectativas obviamente). Aunque me completó un poquito más ver los vitraux y la luminosidad que estos tienen dentro de la Iglesia.

“Barcelona será reconocida por una obra mía”, dijo alguna vez Antoni Gaudí y sin ningún lugar a dudas no se equivocó porque siempre que alguien menciona Barcelona en el mundo, se habla de una de las construcciones del arquitecto/artista.

Por estas cosas Barcelona es mas que una ciudad, y me quedan dos días para seguirla conociendo y recorriendola.

Mañana les cuento más…

Los vitraux hacen entrar la luz a la Sagrada Familia.