Fútbol, divisa de pocos

Desde hace algunos años, el fútbol se caracteriza por ser un mercado sumamente rentable. Mueve dinero en cantidades inimaginables. El reciente traspaso de Neymar al PSG impactó a muchos por los 222 millones de euros que fue capaz de pagar el club parisino. Pero más bien se debe a la presencia de inversores, jeques, o como se les quiera decir a estos poderosos que son capaces de comprar al jugador que se les ocurra. Es por ello que nos cuesta vincular a los clubes como entidades sin fines de lucro, siendo reemplazadas por sociedades llenas de estos “Dueños” de los clubes que deciden como y cuando comprar. Los jugadores pasaron a ser un producto sumamente rentable y negociable por donde se mire. De este modo los clubes, a sabiendas de eso comenzaron a jugar con subir las cláusulas, para que de algún modo los “poderosos” estuvieran a prueba de cuanto están dispuestos a pagar.
Parecen mentira las cifras a las que “Tasan” a los jugadores, 700 millones fue la cláusula que fijó el Real Madrid para aquel que quiera llevarse a Isco, un mediocampista que hasta hace poco era suplente en el club madrileño. Los jugadores pasaron de ser unas simples herramientas para que se desarrolle el juego, sino que se convirtieron en la “Figurita” que todos quieren tener por lo redituable que resultan ser.
Los agentes publicitarios y las distintas marcas trabajan en conjunto con los clubes para hacer que un jugador tenga más valor en el mercado. Entre ellos hacen que sea la mirada de muchos por las grandes sumas que cobra. ¿ A quién no le pasó de envidiar las sumas de dinero que gana un futbolista? ¿Quien alguna vez no sacó cuentas acerca de cuanto tiempo debe estar en un empleo común para ganar esas cantidades?
