El cine y la cárcel

La cárcel es un lugar olvidado por la sociedad, una construcción aislante que tiene como objetivos el de vigilar, controlar, calificar y clasificar a los internos según su delito, despojándolos de toda humanidad. Es un sistema clasista al cual llegan los sin oportunidades, los sin voz, donde el principal fin es el castigo el cual llega sin las herramientas necesarias para potenciar un eventual cambio y posterior reinserción social. Así entonces la realidad virtual y el cine documental funcionan como un espacio de reflexión colectiva y personal que nos transporta a otro lugar, uno mejor, más familiar y digno. Este lugar lleno de recuerdos, identidad y memoria aparece frente a sus ojos gracias al VR, permitiéndoles re conectarse con sus seres queridos al volver a un espacio personal que los re conecta con su más profunda humanidad.

El cine puede conectarnos con espacios lejanos, rememorando emociones personales que nos remueven y nos hacen reflexionar sobre nuestra realidad. En un espacio como la cárcel, un lugar violento que anula al individuo y en donde la comunicación con el exterior es compleja, el cine abre una pequeña ventana hacia el exterior, re conectando sentimientos que muchos de los internos pensaban habían perdido, potenciando talentos y habilidades sociales al permitirles expresar su opinión y contar sus historias personales. Cuando esta ventana que se abre nos muestra el lugar de origen, la conexión emocional y reflexiva se hace mucho más fuerte, brindándoles la oportunidad de conectarse con sus emociones, con sus culpas y dolores, permitiéndoles “volver a casa”, encuentro que de alguna forma, aunque virtual y efímera, los llena de felicidad y esperanza en el futuro.