Hacia un Liderazgo Consciente
Existen rasgos y características de toda persona, que devienen de su cultura, tradiciones, costumbres y sobre todo estilos de crianza. Mucho de lo que somos como jóvenes o adultos, lo aprendemos en los primeros años de nuestras vidas; por lo que, no todas las personas crecemos con las habilidades que se requieren para desarrollar un buen liderazgo, y mucho menos un Liderazgo consciente, sin embargo, algo tan maravilloso con lo que cuenta la mente humana, es su capacidad de adaptarse, aprender y seguir desarrollándose.
Compartir y rememorar experiencias que nos han ayudado a mejorar y crecer como personas, es una actividad de reflexión, que nos permite conocernos un poco más y darnos cuenta de cuánto hemos crecido, de las personas que fuimos durante esas experiencias, a las personas que somos ahora, y con la mente más abierta y consciente, quizá nos ayude a aprender y comprender mejor a nosotros y al mundo. A continuación, describiré algunas experiencias de vida, que se relacionan con los siguientes pasos hacia un Liderazgo Consciente.
- Tomar Responsabilidad Radical
Parte de lo que aborda este compromiso, reside en hacerse responsable de las situaciones de tu vida, lo cual yo lo enlazó con el amor propio. En el 2014, me encontraba en un punto de mi vida un tanto solitario, mis actividades llenaban mi tiempo, sin embargo, tenía una sensación de falta muy constante. Al momento de reflexionar acerca de lo que sentía y me pasaba, me di cuenta que, durante mucho tiempo me había olvidado de mí, tratando de enfocarme en mis actividades o necesidades de otras personas y fue entonces que comencé a procurar más por mi propio bienestar, antes de cualquier otro; comencé a establecer los cimientos de una relación conmigo misma, a conocerme más y enfocarme en actividades que me generaban gusto y placer, de esa manera poco a poco aprendí a mejorar mis relaciones con las personas que me rodeaban; ha sido un proceso difícil e incluso lo sigue siendo por momentos, cuando vives durante muchos años tratando de complacer y hacer lo correcto por otras personas, cambiar ese pensamiento cuesta trabajo, pero aprendí que aquello que está bajo mi control y responsabilidad, son las únicas cosas por las que deberé preocuparme, he aprendido que no siempre puedo tener el control de mi alrededor y eso está bien, te ayuda a superar los diferentes retos, también aprendí que no por querer hacer las cosas bien, debo hacerme totalmente responsable de un trabajo que por inicio es de equipo y compañerismo.
Cuando comencé a tener más responsabilidades en el trabajo, también tuve que aprender a poner límites, ya que, si bien era cierto que yo era una empleada ahí, mi responsabilidad, iniciativa y constancia en el trabajo, hacía que me jefa me pusiera a cargo de más y más cosas, que en ocasiones no entraban en la descripción de mi puesto; y si bien, tomas responsabilidad por todas las circunstancias de tu vida, también debes aprender a no cargar la responsabilidad que le corresponde a alguien más, es parte del proceso para enseñarle a los demás a hacerse cargo también de lo que les corresponde.
- Hablar Honestamente
Si dejar de complacer a las personas es un proceso que lleva su tiempo y cuesta trabajo; comenzar a hablar de manera honesta, empática y asertiva, también es un proceso que te puede llevar por caminos insospechados. Durante mi formación como psicóloga, aprendí que la empatía es un rasgo clave, que nos permite acercarnos y conectarnos con las personas, sin embargo, ¿de qué sirve ser empáticos, si no somos honestos al escuchar y al responder? Parte de este paso reside en tener las habilidades de hablar con franqueza y honestidad, no sólo ser empáticos con la otra persona, no es sólo fingir que entendemos, es realmente ser sinceros con nosotros primero, con lo que sentimos y así llegar a comprender cómo nos sentimos con las personas que tenemos enfrente y de qué manera eso nos afecta o no. Hace dos años, tuve que alejarme de una amiga que me era muy querida, eso me enseño, que no todas las personas están listas o preparadas para escuchar la verdad, aunque se diga de la manera más amorosa posible; también me enseñó que no podemos controlar lo que los demás perciben de nosotros, lo que sí es posible de controlar es la manera en la que decidimos comunicar nuestros sentimientos y pensamientos, de manera franca, honesta y total. Desde entonces, he procurado siempre ser honesta con mis sentimientos, para de esa manera, tener presente en expresar mis opiniones y sentimientos a las personas de la misma forma honesta.
- Experimentar al mundo como aliado
Ver el mundo como es y no como debería ser, es algo que se les complica mucho a las personas. Acerca de este compromiso, puedo hacer mención, que es algo que se me dificulta; como personas considero que muchos esperamos cosas o acciones por parte de las personas o el mundo, que nos den alguna ganancia, beneficio o aprendizaje, y en muchas ocasiones pasar por esa decepción es frustrante y molesto. He tenido diversas experiencias en las cuáles me he atrevido a esperar y he salido lastimada por mis propias expectativas, más que agradecer por lo que recibí; últimamente he intentado no juzgar ni generar expectativas acerca de los hechos o personas por venir a mi vida, y permitirme el hecho de dejarlas fluir y observar que sucede mientras encuentro la manera de volverme participe, me ha resultado agradable y calmante para la mente, sin embargo, aún existen situaciones en las cuales me veo decepcionada, triste o molesta, por no haber obtenido lo que me hubiese gustado y son sentimientos que se han vuelto más pasajeros y fáciles de trabajar, en mi mente.
- Generar Apreciación
En ocasiones, diversas personas me han dicho que mi personalidad genera mucha empatía y cariño con las personas que me rodean, y me he encontrado a mi misma en situaciones que me comprueban que quizá tengo un carisma natural en mi manera de ser, que hace que las personas se sientan en confianza y a gusto conmigo; sé y soy consciente, que no se puede generar el mismo aprecio en todas las personas, ya que, todas somos diferentes y nos llevamos y actuamos dependiendo de nuestra maneras de ser y experiencias de vida. Recientemente he notado la facilidad que tengo para empatizar con los niños, cómo a través de mi manera de ser he podido abrirme puertas y generar relaciones con las maestras en mi centro y que a su vez ellas muestran su agradecimiento y afecto hacia mí, por las cosas que poco a poco hemos logrado. Sin duda para poder ser apreciados y queridos, lo principal es apreciarte y amarte a ti mismo, y como he comentado anteriormente, el cuidado y amor por mi persona es algo en lo que he trabajado desde hace tiempo; poder tenerte amor, considero que genera, que puedas ofrecer amor libremente y sin condiciones alas personas que se vuelve parte de tu vida. Así mismo, he aprendido a apreciar y admirar cada momento de mi vida que me resulta importante y placentero y gran parte de ello, se lo debo a mi estudio del violín, ya que me ha llevado a admirar más los pequeños detalles y poner más atención en aquello que usualmente solemos ignorar.
- Explorar lo opuesto
Si algo he aprendido a lo largo de todas mis experiencias de vida, previas a Enseña por México, es que, si las personas se empeñan en tener la razón, las más lastimadas al final son ellas mismas. Desde hace mucho tiempo he aprendido que una historia puede tener infinitas perspectivas, que lo que es válido para mí, puede no serlo para la otra persona, que lo que consideramos como bueno o malo, depende completamente de la cultura e historia de vida de cada persona, que incluso teniendo la razón y con respaldo de otras personas, siempre puede haber una versión diferente que otras personas consideren como cierta. Cada persona se va construyendo en base a sus interpretaciones del mundo, y son éstas las que interiorizamos y van forjando nuestro carácter, valores y personalidad; sin embargo, esto puede ser siempre cambiante y si nos aferramos realmente no nos ayuda a crecer. Aprendí a ver esto a través de mi padre, un hombre estricto cuyas reglas se tenían que respetar y cuyo punto de vista era el único válido e inquebrantable; y cuando comencé a mi propio proceso de crecimiento y aprecio personal, logré ver que su forma de manejarse quizá no era la adecuada y que, si yo tomaba ese camino, me llevaría a ser una persona totalmente diferente a la que soy ahora. Hoy reconozco que, soy lo suficientemente capaz de poder apreciar una realidad a través de diferentes puntos de vista, que me permitan comprender lo que pasa, en lugar de interpretar lo que sucede bajo mi propia perspectiva.
Cuando comencé a leer sobre Liderazgo Consciente, me di cuenta que muchos puntos y aspectos que se mencionan, ya son parte de mí, son cosas de las que ya me he dado cuenta y he trabajado, sigo trabajando o puedo comenzar a trabajar, para seguir mejorando e intentar ser un mejor ser humano de lo que soy ahora, y que ello me lleve a realizar mi labor como PEM y como persona de una manera que permita a otros aprender e inspirar a que ellos realicen aquello que sueñan y desean. En la mayoría de las cosas el único obstáculo para ser mejores personas somos nosotros mismos.