Feminismo y respeto animal a través de los esmaltes
Camila Bécar tiene 23 años y es manicurista Cruelty Free. Trabaja hace un año y medio. Atiende en su domicilio ubicado a pasos del metro Rodrigo de Araya. Su trabajo se caracteriza por la pulcritud, respeto por los animales y la sororidad que transmite a sus clientas.

En su colegio estudió Técnico en Contabilidad, pero decidió no hacer la práctica porque tenía claro que no era su rumbo. Su pasión mientras iba creciendo fue la belleza, por lo que en octubre de 2014 se matriculó en Estética Integral (AIEP), pero en diciembre de ese mismo año Camila se enteró que estaba embarazada y tuvo que abandonar la idea de seguir con la carrera para convertirse en madre a los diecinueve años. “Renuncié a la carrera con el dolor de mi alma y nos dedicamos a formar familia” cuenta, refiriéndose también a quien hoy es su esposo.

Al verse enfrentada a nuevas responsabilidades buscó formas de generar ingresos para la familia que estaba formando. Se dedicó a hacer alfajores caseros durante un año para que su esposo los vendiera en el trabajo. Sin embargo, aquella vida en casa no era lo suyo y a través de una amiga consiguió trabajo de promotora. Camila tenía claro que con las ganancias de aquel trabajo debía decidir qué hacer con su futuro. Se dio cuenta que estudiar maquillaje no era una opción viable debido a los elevados costos de los materiales, así que optó por realizar un curso de manicure.

Fue perfeccionándose con el paso del tiempo a medida que sus clientas le iban pidiendo nuevas técnicas; como uñas permanentes o de acrílico. Al ser buena en lo que hacía, una amiga la invitó a participar en showrooms para mostrar su trabajo y con el paso del tiempo, a través de otra persona, aprendió sobre cosmética cruelty free, es decir cosmética no testeada en animales. Camila vio este concepto de belleza libre de crueldad como una estrategia de mercado, pues se dio cuenta que no había ninguna manicurista cruelty free y que por ende, ella podía ser la primera.

Su estrategia de mercado prosperó y su clientela fue aumentando. Cuenta que aquella vibra cruelty free la fue transformando y que hoy en día, ya es parte de su vida. “Dejé de comer carnes rojas y veo la industria cárnica de una forma distinta en la que me afecta emocionalmente”
A través de este camino de perfeccionamiento, se contactó con la directora de Te Protejo (ONG chilena que promueve el uso de cosmética no testeada en animales) para mostrarle su trabajo y así poder convertirse en colaboradora de la organización. Camila logró su propósito y se siente muy orgullosa.

También se siente orgullosa de ser feminista, pues considera que gracias a esta lucha ha logrado todo lo que se ha propuesto a nivel personal y laboral. Siente que gracias a su trabajo ha conseguido erradicar aquella rivalidad entre mujeres, pues ha visto cómo llegan clientas a su mesa de trabajo a través de recomendaciones. “Si una clienta se siente linda con sus uñas, va a querer que su amiga también se sienta linda y ahí es cuando me recomiendan. Eso me hace feliz”
Camila nos demuestra que si el día tiene 24 horas, ella puede transformarlo a su antojo.
