Una carta para ella, para ahora

Se sentó frente a la hoja en blanco y se imaginó dentro de diez años. Tendría treinta y un lugar propio. Ropa muy diferente, más elegante. También un novio o un marido quizás, y un trabajo.

Comenzó a escribir una carta para esa extraña que sería cuando tuviera treinta. Releyó la carta y se volvió a imaginar dentro de diez años. Tan diferente, tan lejana, tan perdida. Se encontró encandilada por las luces de la ciudad y los sueños de otro. Se notó distante, un poco irreal.

Tomó otra hoja de papel y escribió otra carta. Para ella, para ahora. Para leerla cuando tuviera treinta y se sintiera perdida, para recordarse quien había sido y quien era realmente.

Cerró la carta y la guardó. Era una carta para ella, para ahora. Pero que leería cuando se hubiera olvidado de quién era la chica que la había escrito.