Todos fuimos, todos somos, todos podemos ser

Por Rebeca Betancourt

Club Cultural Matienzo. 19 horas y unos pocos minutos. Ingresan a la casa los primeros jóvenes entusiastas que se acercan al stand de Cacuca llevando un cuaderno de tapa dura en la mano para entregar a los chicos de la organización. A cambio de este acto benéfico se recibe el derecho de entrada a la sala grande de Matienzo, en la que se celebra el Festival Mañana es Mejor. Pienso desde entonces: « va a ser una noche bonita ». Desde ya todo es emotivo. Unas pocas pero enérgicas personas se han instalado en grupitos aislados dentro de la sala cuando sale al escenario la primera banda: Full Chamba. Arriba de la tarima se proyectan imágenes con los mensajes de Conduciendo a Conciencia «No bebo si voy a manejar», «Uso el cinturón»; el ambiente del evento brinda seguridad y alegría, una sensación semejante a la de cuando celebraban tu cumpleaños de niño; estás en un lugar genial, disfrutando en buena compañía, tu familia está contigo y ellos te cuidan.

«Mañana es mejor» es eso. Es una fiesta familiar en la que se celebra la grandeza musical y espiritual de Luis Alberto Spinetta. Bandas jóvenes se reúnen a homenajearlo, a reversionar sus más icónicos temas, a rememorar y hacer cumplir sus ideales. De golpe, ya crecido el público deciden uno a uno sentarse en el suelo dándole a la sala el aspecto de campamento. Terminan todos sentados de cara al escenario como niños, escuchando atentos las letras escritas por «el flaco» reproducidas por las voces e instrumentos de Ese Perro, Maca Mona Mu y Sebastián Mattiassi, los últimos, en sus estilos acústicos removieron la sala con notas melancólicas y cálidas en las que destacó sin duda el sonido de un acordeón.

Mientras tanto, en el pasillo que precede al salón, los encargados del stand de Conduciendo a Conciencia invitan a los asistentes a asumir un compromiso: «queremos que asumas hoy un compromiso». Te ayudan a escoger uno de entre su lista, les digo por ejemplo, que ando en colectivo, no conduzco. Entonces me preguntan « ¿usás el teléfono en la calle? », « sí », respondo. Cojo el cartel que me pasan, lo leo y digo que sí, que me comprometo, y me toman la foto sosteniéndolo delante de otro cartel que reza: «Todos fuimos, todos somos, todos podemos ser». «Nos interesa que los jóvenes se comprometan con sus vidas y que cuiden a sus amigos» me dice uno de los hombres del stand, el mayor de todos. Quiero saber quién es y me cuenta: «soy uno de los fundadores del grupo. Mi hija estaba en el accidente de aquel 8 de octubre. Soy Taki, el papá de Juli». Le sonrío.

Adentro otra vez, en el calor que se empieza a producir por la concentración de cuerpos, se escucha ahora Superchería, que invita al público a vocalizar al ritmo de la señal de su mano. Logró convertir su momento en un verdadero espacio significante de la conexión entre músicos y espectadores, unidos por un mismo ídolo. Después nos advirtió de los sonidos «más hermosos y psicodélicos» segundos antes de empezar a tocar con particular pasión el Tema de Elmo Lesto. Más tarde la cantidad de concurrentes hizo que fuera necesario estar todos de pie. Se escuchó tocar a Cronopios, José Miel, Vúmetro, La Zetta y Uvas, todas bandas que destacaron por sus emotivas reinterpretaciones. Por último Minco, quienes tocaron el tema Agua de la miseria, en el que se sumó la participación sorpresiva de Javier Malosetti.

La noche terminó como terminan las reuniones con buenos amigos, todos se retiraron sonriendo, estoy segura de que también pensando en cumplir sus compromisos con la vida, con la memoria sagrada de Spinetta, con Taki; pero también se retiran con el buen sabor de haberse reunido en un lugar donde el sentimiento de todos era el mismo, donde se cocinaba una sola ola melancólica y alegre, un ritual para invocar el espíritu de la música bien sentida. Mañana es mejor es el título de este encuentro que se realiza hoy por 6ta vez, reuniendo a más de 500 bandas en más de 23 centros culturales diferentes. Recordamos la voz de Luis Alberto en su Cantata de puentes amarillos: «aunque me fuercen yo nunca voy a decir que todo el tiempo por pasado fue mejor, mañana es mejor». Mañana es mejor porque está lleno de oportunidades infinitas y es necesario vivir para conocerlas.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.