#aLaCuentaDeTres: es sábado y yo no cocino
Dos postales nada más de cómo empezó este sábado. L se levantó decidido a hacer el desayuno y “coordinó” (léase obligó un poquito) con E para que lavara los trastos de anoche.
Luego de una semana “fascinante” en el trabajo, esto es un bálsamo. La esperada señal. No todo está perdido. Vale la pena seguir. Solo falta un poco para el paraíso.


No se qué me hizo sentir más feliz y orgullosa: si oir esa “coordinación” entre los hermanos, poder relajarme un rato sin preocuparme por “hacer algo”, comer algo preparado por sus manos, no tener que lavar platos después, oirlos cantar las rolas clásicas que tienen en su playlists o ver que por mucho que esta cultura empuje, de a poquito, cada vez son menos machistas.
Buen sábado a todos.