¿La Inteligencia artificial puede competir por nuestros puestos de trabajo?

Vivimos en un mundo donde la inteligencia artificial (IA) ya está reemplazando la actividad de las personas. No estoy hablando de máquinas capaces de construir coches, sino de coches capaces de conducirse por sí mismos, apps que pueden recomendar productos y generar una venta, o esta tienda de Amazon donde podemos coger lo que necesitemos y llevarlo a casa sin pasar por caja.

Tampoco se salva el trabajo intelectual. Apps como e-toro están permitiendo a las personas comunes sumarse al mundo de la bolsa sin necesidad de recurrir a un agente, o los smart contracts, que están ganando terreno en el mundo legal. Por este motivo, muchos están especulando sobre la amenaza de los puestos de trabajo tradicionales.

Un punto de vista que cambia el debate

Algunas de estas especulaciones predicen la pérdida de muchos empleos y la emergencia de feudalismos digitales, otros señalan que la tecnología creará nuevos puestos de trabajo que reemplazarán a los que se pierdan y también hay quienes dicen que nada cambiará en el futuro.

Pero la evidencia a veces muestra otros caminos, y esto es lo que yo considero realmente valioso.

Esta investigación realizada por McKinsey se lo ha tomado muy en serio y ha analizado prácticamente todos los puestos de trabajo remunerados en la economía estadounidense, unos 2.000 de unas 800 ocupaciones diferentes ¿Y qué han descubierto?

No hay que asustarse sino prepararse.

La investigación señala que en la próxima década, la tecnología va a automatizar un 45% de las actividades de los trabajos que ya existen y que solo un 5% de los trabajos actuales serán completamente automatizables. Esto quiere decir que la gran mayoría de trabajos no van a desaparecer, sino que sus funciones se automatizarán en un 45%,

¿O sea que cada persona trabajará un 45% menos?

Este porcentaje varía de acuerdo al tipo de actividad. Los más automatizados por sobre un 69%, como es el caso de trabajos físicos de tipo predecible o trabajos que tienen que ver con procesar datos. Y en el otro extremo tenemos un 18% de automatización para trabajos de tipo consultoría o un 9% para trabajos que implican la gestión de personas.

Los resultados pueden parecer demasiado específicos para un tema tan impredecible, pero marcan tendencias que podemos ver a día de hoy. Ciertamente plantea un desafío laboral para quienes están habituados a trabajos manufactureros, o más predecibles, pero también afecta a trabajos de naturaleza más intelectual, como el análisis de datos.

¿Esto quiere decir que las personas trabajarán menos? Podría ser, pero lo que es seguro es que trabajaremos diferente. Tendremos que manejar herramientas digitales que hagan lo repetitivo por nosotros y tendremos mayor tiempo para pensar sobre lo que hacemos y generar más valor a nuestro trabajo. En este sentido, manejar un lenguaje digital podría ser clave.

Un nuevo salto para las personas y organizaciones.

En el caso de las personas, la pregunta es ¿cómo puedo adaptar mi trabajo a un mundo cada vez más automatizado? ¿Qué habilidades debo reforzar y qué conocimientos transversales debo adquirir para trabajar con las nuevas tecnologías?, ¿qué oportunidades puedo encontrar en el mercado y cómo?

En el caso de las organizaciones, se abre una constante necesidad por preguntarse sobre qué procesos vale la pena automatizar. La tecnología ha dejado de servir sólo para reducir costes, hoy más que nunca es necesario utilizar la tecnología para apalancar indicadores clave como la calidad de los productos o la satisfacción del cliente.

Como sociedad y como personas debemos anticiparnos a estas tendencias, y no debemos perder de vista un futuro que se acerca cada vez más rápido.

Es nuestra responsabilidad individual saber adaptarnos a estos eventos, pero la sociedad no puede quedar al margen. También está en la inteligencia de los gobiernos el adelantarse y crear los espacios formativos necesarios para que podamos atender a estos cambios de forma equilibrada y sustentable.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Carlos Astete’s story.