Ser Latina en Tiempos de Trump

Voy retrasada a recoger a mis dos niños mayores del colegio. Tomo la vía más corta. Camino rápido empujando el cochecito donde va mi niña pequeña. El calor de las 2 de la tarde en Durham, Carolina del Norte, me hace sentir lenta. Esta calle está vacía de transeúntes y llena de coches que aceleran para llegar a la otra carretera. En medio de la cuadra un hombre cruza la calle esquivando los coches, se dirige hacia mi. Es joven, grande, rubio. Tiene un aire de urgencia, de necesidad, de decisión. Se me acerca, me pasa de largo unos pasos, da media vuelta y vuelve hacia mi nuevamente. No hay nadie más: solo él, mi niña y yo.

¿Qué quiere? ¿por qué lo hace? ¿qué hago?. Barajo hipótesis y acciones como chispazos: “me ataca por que soy latina y por que Trump oficializó una forma de actuar”. Giro hacia él y le pido que no nos lastime, como pidiendo un favor. Él levanta los hombros, como pidiendo perdón en adelantado. Veo a otro hombre detrás de él, camina hacia nuestro sentido, está lejos, pero sin pensarlo dos veces envisto el cochecito hacia el agresor y corro hacia la otra persona.

¿Qué significa ser emigrante latina y tener hijos latinos en Estados Unidos en tiempos de Trump?

El termino latino es generoso, describe una pan-etnicidad, cubre todas las nacionalidades, clases sociales, y culturas. Hoy los hispanos en EEUU somos 57 millones de personas y a pesar de ser un grupo que crece rápido, nuestro crecimiento se desaceleró en los últimos años; crecemos más por nacimientos en los Estados Unidos que por la llegada de nuevos paisanos. El 66% nació en los Estados Unidos y el 64% tiene origen mexicano.

“Me siento como en México hace 16 años. Sin opciones. Arrinconado”, me dice José mientras mira a sus dos niñas jugar a su lado, las dos nacieron en Durham. Del 2013 al 2016 el doble de latinos considera que su situación está peor[1], y es que Trump se comprometió a deportar a 3 millones de indocumentados por temas de seguridad pública. Obama deportó 2.7 millones en sus 8 años de presidencia. Obama deportó 923 personas por día, Trump deporta 622 personas diario con la promesa de hacer América magnifica nuevamente expulsando a los “Bad Hombres”. Se oficializó el prejuicio, la xenofobia y el racismo. Baunman dice que “casi todas las medidas adoptadas en nombre de la seguridad tienden a dividir, siembran la suspicacia mutua, separan a la gente y acaban por volver más solitarios a los solos”[2].

…acaban por volver más solitarios a los solos…

Juana cruzó 10 veces el desierto para llegar a Estados Unidos. ¡Diez veces!. De esas, nueve veces fue deportada. No vino por un sueño, vino por amor. Diecisiete años después tiene sueños para sus tres niños, pero me dice que sus niños tienen sus propios sueños. Brian, su hijo mayor, le dice: “yo diseñaré nuestra casa…. pero también quiero ser artista y vivir en Los Angeles”. Brian nacido en Estados Unidos de madre y padre mexicanos bilingue y latino tiene sus propios sueños. Y mientras sueña, su mamá le dice con sabiduría y sabor latino: “El que es perico donde quiere es verde. Lo que quieres hacer en Los Angeles lo puedes hacer aquí”.

La gran mayoría de latinos en Estados Unidos fueron en sus países, y siguen siendo en su nuevo país, la clase trabajadora. Son los trabajadores humildes del salario mínimo, de la precariedad, de los que no están autorizados a organizarse en sindicatos. Ocupan trabajos que no pueden ser transferidos a otros países: cosechar fresas en California o construir condominios en la Florida. Trabajan por sus hijos, por los que son o serán ciudadanos americanos algún día. Viven con la ilusión del futuro, de ese futuro que tiene sabor de fantasía sazonado con mole y ají importado de su país. Además del mole y ají importado, también se transfirió del Sur al Norte 16 mil billones de dólares desde 1980 hasta la fecha[3]. Los paraísos para el dinero son legales claro. El dinero es presente perfecto (soy) no pretérito pluscuamperfecto como las personas (había sido).

El miedo de la incertidumbre nos paraliza y nos hace menos creativos. ¿Podemos con Juana, José, y con los otros 57 millones de latinos, pasar de ser inmigrantes latinos a ciudadanos latinos? Debemos organizarnos para auto ejercer ciudadanía y no resignarnos a la espera ansiosa de un documento transferido por un sistema que niega dignidad a todo ser humano.

¿Dónde está el poder político de los Latinos? ¿Cuál es nuestra organización, discurso y propuesta política? Desde el poder ciudadano que no requiere autorización ¿qué respuestas colectivas y creativas tenemos?

Hagamos de nuestro sacrificio individual, un espacio de conversación colectiva para construir y actuar juntos. Demostremos en la era de la insignificancia de la política, Cornerlius Castoriadis, el poder ciudadano desde la escuela, el vecindario, la calle y la ciudad.

¿Y que pasó con mi susto de las 2 de la tarde? el hombre que me ayudó era blanco y rubio, como el agresor. Que los discursos falsos no nos hagan solos y solitarios. La raza humana es una sola raza.

[1] http://www.pewhispanic.org/2017/02/23/latinos-and-the-new-trump-administration/#fn-25448-1

[2] BAUMAN, Zyugmunt. En Busca de la Política. Fondo de Cultura Económica. Argentina, 2011.

[3] Global Financial Integrity. http://www.gfintegrity.org/press-release/new-report-on-unrecorded-capital-flight-finds-developing-countries-are-net-creditors-to-the-rest-of-the-world/

Mamás y Ciudadanas
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