Daniela Toni: La voz de la gente

Daniela es muy famosa. Más de la mitad de Córdoba sabe su nombre y la mayoría de ellos conoce su voz de memoria. Los veinticuatro años que lleva trabajando en Cadena 3 como locutora, han hecho de ella un personaje célebre, casi tanto como su jefe directo: Rony Vargas.

Si Dani puede andar tranquila por la calle sin ser interceptada por los “fans”, que la admiran, la quieren y la consideran como de su familia, es porque pocos conocen cómo se ve. Su apariencia ha sido durante décadas un enigma, recientemente develado por la difusión “on line” del programa. El que no está al alcance de todos.

Tal vez esa particularidad de la radio, que sólo revela una dimensión de sus protagonistas, le ha permitido mantener intacto el perfil bajo que la caracteriza y desarrollar a pleno sus otras facetas. La de madre de cuatro hijos (ya adolescentes); la de compañera de su esposo Gabriel, con quien ha sabido construir un matrimonio de más de veinte años; la de emprendedora en el proyecto familiar “Cinemática”; la de amiga, la de estudiante…

Pero la historia se remonta cuatro décadas atrás…

Daniela nació en 1971 en la provincia de Buenos Aires y vino a vivir a Córdoba con su familia a la edad de 9 años. Primero a Villa Allende, después a La Falda.

Cuando terminó el secundario se instaló en la Ciudad para estudiar. La primera elección fue Abogacía, pero rápidamente se dio cuenta de que no era lo suyo. Luego intentó con Turismo, y si bien le gustó, tampoco era su vocación.

Así fue que decidió hacer un curso de locución, luego otro, y otros más. Hasta que se sintió lo suficientemente preparada para rendir libre en el ISER. Ese fue el despegue de su carrera. Carné en mano se presentó en Radiodifusora del Centro S.A, donde luego de escuchar el “demo” que llevaba, no dudaron en contratarla.

Su debut profesional fue en Radio Popular, en la que alcanzó records de audiencia. Es que con una voz como la suya y el talento natural con que se conecta con el público, no podía ser de otra manera.

Luego de doce años, la convocaron de Cadena 3, y se convirtió en la “co-equiper” del afamado Rony Vargas.

Daniela dice al respecto: “Siempre quise trabajar en Cadena 3. Creo que te da prestigio. Aprendí muchísimo y trabajé muchísimo… La relación con mis compañeros es excelente y me ayudó a crecer como profesional”.

Pero ella no se quedó parada en esa cima. Ha seguido esforzándose a lo largo de su vida para desarrollarse laboral y personalmente. Al punto en que hoy está a un paso de recibirse de Periodista, con todo el esfuerzo que eso implica.

Reconoce que la locución es su vocación, pero ella es mucho más que una locutora. Y mucho menos de lo que algún día va a llegar a ser, porque es la clase de persona que nunca se detiene. Aunque el camino se llene de obstáculos y el recorrido se vuelva arduo, continúa avanzando, sin importar a qué velocidad. Porque sabe que hay trayectos que merecen ser recorridos.

Daniela es famosa, pero paradójicamente, de todas sus cualidades, la más llamativa es su desinterés por llamar la atención. Y en éste mundo de apariencias, en que muchos darían demasiado a cambio de fama, ella se mueve plácidamente, sin estridencias ni “poses”, dejando que su voz brille por sí misma, mientras sus proyectos y anhelos, van mucho más allá.

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