Implicaciones del sistema nervioso en nuestro comportamiento

Cecilia Jalfin
Apr 20 · 5 min read
Photo by Samuel Zeller on Unsplash

“Lo mejor, en toda la educación, es hacer que nuestro sistema nervioso sea nuestro aliado y no nuestro enemigo.”
— WILLIAM JAMES

¿Notaste ,que de una manera algo misteriosa, hay días en que te encontrás más propenso a realizar ciertas actividades que otros?; o estás mejor predispuesto para tener esas conversaciones difíciles, o para cuidarte en las comidas?

Estas sensaciones/predisposiciones que no podemos explicar, no pasan por nuestra parte más conciente y racional de nuestro sistema, sino todo lo contrario, tienen mucho que ver con nuestro sistema nervioso, o segundo cerebro.

Conociendo el sistema nervioso

El estado de nuestro sistema nervioso predispone a las historias que nos contamos sobre nosotros mismos.

Y por ende, nuestro comportamiento, las posibilidades de acción, dependen de este estado interno.

Hoy, por ejemplo, tuve resistencia todo el día a hacer un video, pude notarlo, y al realizar algunas posturas de yoga y otros ejercicios pude “activar”, modificando mi estado.

El sistema nervioso está compuesto por el cerebro, el tronco del encéfalo, los nervios craneales, la médula espinal, los nervios espinales y los nervios entéricos.

Qué es la Teoría Polivagal

La teoría Polivagal de Stephen Porges revolucionó el mundo de la terapia. Esta teoría comienza reconociendo que el nervio vago, uno de los nervios craneales que deambula por todo el cuerpo, tiene dos ramas separadas: dos nervios vagales distintos e independientes que se originan en dos ubicaciones diferentes.

Según su teoría el sistema nervioso autónomo consta de: la rama ventral del nervio vago ( relacionada a los estados positivos de relajación y comportamiento social), la cadena simpática espinal (lucha o huida), y la rama dorsal del nervio vago (ralentización, paralización y comportamiento depresivo).

La teoría Polivagal de Stephen Porges nos da un revolucionario avance para entender nuestro sistema nervioso y como podemos influenciarlo para estimular la homeostasis del cuerpo y actualizar los estados de amenza o peligro cuando no los hay.

De acuerdo con esta teoría tenemos 5 nervios craneales que deben de funcionar de una manera óptima para tener un estado de sociabilización y empatía adecuada con los otros.

El sistema nervioso autónomo, entonces, no solo regula la función de nuestros órganos internos; estos tres circuitos también se relacionan con nuestros estados emocionales, que a su vez impulsan nuestro comportamiento.

Tres estados básicos de comportamiento conforme los circuitos de nuestro sistema nervioso

  • La rama ventral del nervio vago (estados positivos de relajación y compromiso social). La rama ventral del nervio vago se relaciona con emociones positivas de alegría, satisfacción y amor. En términos de comportamiento, se expresa en actividades sociales positivas con amigos y seres queridos. El estado de compromiso social apoya los comportamientos sociales en los que cooperamos y compartimos con otras personas.
  • La cadena simpática espinal (lucha o huida). Este estado de “movilización con miedo” surge cuando no nos sentimos seguros. La cadena simpática de la columna vertebral se relaciona con emociones de enojo o miedo, que pueden expresarse en comportamientos como luchar para superar la amenaza o huir para evitar una situación amenazadora.
  • La rama dorsal del nervio vago (ralentización, parálisis y comportamiento depresivo). Este camino se activa cuando enfrentamos una fuerza abrumadora y una destrucción inminente. Cuando no tiene sentido pelear o huir, conservamos los recursos que tenemos: nos inmovilizamos. Este estado puede ser descrito como “inmovilización con miedo”.

El logro es que podamos generar que nuestro sistema nervioso autónomo regrese a la naturalidad, desde un estado de estrés (activación espinal simpática) o de depresión (actividad en el circuito vagal dorsal) a un estado de sociabilización, cuando las situaciones del entorno cambien para mejor y podamos regresar a sentirnos físicamente y emocional seguros.

Una técnica simple para equilibrar tu sistema nervioso autónomo

Acá encontrás un ejercicio muy simple y básico que les doy por lo general en la primera sesión a mis clientes para tonificar a la rama ventral del nervio vago.

El objetivo de este ejercicio es mejorar nuestra predisposición a la sociabilidad y nuestra empatía. Repone el atlas (C1, la primera vértebra cervical / cuello) y el eje (C2) y aumenta la movilidad en el cuello y en toda la columna vertebral. Aumenta el flujo de sangre al tronco cerebral, donde se originan los cinco nervios craneales.

Las primeras veces que haces el ejercicio, es mejor que lo hagas recostado sobre tu espalda. Después de que esté familiarizado con él, podes hacerlo sentado en una silla o de pie.

Instruciones:

  • Acostado cómodamente sobre tu espalda, entrelazá los dedos de las manos.
  • Colocá tus manos detrás de la parte posterior de tu cabeza, con el peso de tu cabeza descansando cómodamente sobre tus dedos entrelazados.
  • Manteniendo la cabeza en su lugar, mirá a la derecha, moviendo solo los ojos, tan lejos como puedas. No vuelvas la cabeza; solo mové tus ojos. Segui mirando hacia la derecha.
  • Después de un corto período de tiempo, hasta treinta o incluso sesenta segundos, tragarás, bostezarás o suspirarás. Este es un signo de relajación en su sistema nervioso autónomo.
  • Mirá nuevamente al frente.
  • Dejá tus manos en su lugar, y mantené la cabeza quieta. Esta vez, mové tus ojos hacia la izquierda y repetí el proceso.

El uso del ejercicio básico casi siempre hace que mis clientes vuelvan a tener una mejor alineación de C1 y C2.

La rotación de C1 y C2 tiene un valor de supervivencia evolutivo; nos coloca en un estado vagal no ventral, que en casos de peligro puede ayudar a nuestra supervivencia al desactivar las funciones superiores cuando tenemos que luchar o huir, o cuando no podemos enfrentar la situación actual física o emocionalmente.

El ejercicio básico involucra el movimiento de los ojos porque hay una conexión neurológica directa entre los ocho músculos suboccipitales y los músculos que mueven nuestros globos oculares.

Esto es solo una introdución del módulo de teoría polivagal que forma parte del programa de la formación de Embodied Coaching que comienza en Mayo.

Escribime para reservar tu lugar.

Referencias.

Stanley Rosenberg, BENJAMIN SHIELD, Stephen W. Porges — Accessing the Healing Power of the Vagus Nerve_ Self-Help Exercises for Anxiety, Depression, Trauma, and Autism-North Atlantic Books (2017)

Dana, Deb — The polyvagal theory in therapy _ engaging the rhythm of regulation-W.W. Norton & Company (2018)

Stephen W. Porges — The Pocket Guide to the Polyvagal Theory-W. W. Norton & Company (2017)

Cecilia Jalfin

Written by

[Focus in Human Development] EMBODIED COACHING® — Profesional Master Coach (ICF) — Cognitive Science student and Embodiment researcher www.cecijalfin.com

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