Cheers” by Vier Yeh (CC BY-NC-ND 4.0)

No importa lo que me digan, amo los balances de fin de año. Amo las listas de lo mejor y lo peor, lo que más leí, lo que más escuche, etc.

Amo mirar para atrás y hacer memoria de todos mis triunfos y derrotas. Me gusta anotar mentalmente en qué crecí, en que seguí igual, en qué no avancé nada.

Tengo que decir que el 2019 no sé si fue excelente, pero fue definitivamente mejor que el 2018.

En el 2018 la pasé como el orto. Fue el primer año que viví en Holanda, llegué con la falsa ilusión de que todo iba a ser tan fácil cómo en Argentina y me la dí en la frente de lleno. Odiaba todo y no tenía nada. Mi vida era ir a trabajar, comer, llorar, dormir. Cuando dije que al mudarme me caí en un agujero negro y me perdí, no era una metáfora de algo más profundo, era eso. Todas las cosas que me definian y me gustaban, se habían perdido por ahí. Por ahí se quedaron en Ezeiza, no sé.

El 2019 tenía que ser mejor, pero para eso tenía que sacar fuerza de voluntad de algún lado y dejar de ser una ameba.

Me propuse leer más y mirar más pelis. Leí 14 libros. No sé cuantas pelis miré.

Hice ejercicio, pero igual siempre me siento mal con mi cuerpo. No sé si alguna vez voy a cambiar esto. Internet hace mucho daño con esto, por suerte es algo que ya se está hablando un montón. Pero igualmente, si hay algo que detesto con toda mi fuerza, es la obsesión que tiene el humano con el cuerpo. Un rollito por acá, celulitis por allá, que comés mal, que comés bien, que estás muy flaca, muy gorda. Andá al médico. Si sos flaca, cómo decís que sos gorda. Si sos gorda, cómo te ponés eso. Qué agotador. No sé como resistimos hablar de esto todo el tiempo. Cuando una cuestión a mi me supera, directamente la anulo y listo.

El año que viene me gustaría que cada uno haga de su culo un florero y se ocupe de su florero y no del florero del resto.

Mi salud mental tuvo bajones muy zarpados este año. Pero llegando hacia el final, creo que me pude estabilizar. Aprendí que no es tan importante ser lo que otros quieren que seas. Lo importante es aceptarse y dejar de luchar contra quien sos. Soy insegura por naturaleza, dudo de todo, pienso mucho todo, siempre creo que hago todo mal, que le 80% de la gente me detesta y piensa que soy una idiota, etc.

No importa cuántos artículos sobre psicología lea diciendo que la gente no presta tanta atención a las cosas que hacemos, que el 90% de las veces las cosas que pensamos que son gravísimas, el otro no las nota. No importa nada, siempre alguien va a decir algo que me va a hacer prender una alarma y pensar, ah lo dijo porque me detesta. Este año aprendí a escuchar esa alarma e ignorarla de vez en cuando.

Tuve momentos de mucha ansiedad, en donde parecía que el mundo me iba a comer. Me agitaba, lloraba, me hacía una bolita en el sillón de mi casa antes de ir a trabajar. Me sentí débil, frágil, avergonzada de ser así… y después me di cuenta que en realidad, nadie la tiene tan clara como aparenta. Quiero decir, todos estamos en la misma, más o menos, andando ahí sin saber bien qué hacemos, pero vamos. Lo que está bueno es hablar de estas cosas, escuchar a alguien que te diga “me pasa lo mismo”, quizás haya sido el salvavidas mas grande de este año.

Lo más divertido es que llego a diciembre pensando que quiero dejar de ser como el resto, quiero ser yo y ya. No sé si es que estoy más grande o qué, pero más pura la persona, mejor me cae. Quiero decir, no hay nada más lindo que hablar con alguien transparente, que te diga cosas como, “hola, me llamo Martín y le tengo miedo a las arañas, si veo una me pongo a llorar”. O quizás, “hola, mi nombre es Mariela, y me gusta quedarme en casa los fines de semana. No me gustan las fiestas”. Re sería amiga de Mariela y de Martín. El año que viene me quiero cruzar con más gente así.

Como no podía ser de otra manera, estoy cada vez más en contra de lo pre-definido, de lo que debe ser así por alguna regla cósmica. Crecí escuchando a las Spice Girls diciendo que the ruleeees are for breaaking. Lo que el mundo necesita son más valientes, de un lado y del otro. Me gusta mucho leer al CTO de Basecamp en Twitter, sobretodo cuando se pelea con gente que dice que si no laburás 50hrs al día en tus 20s, entonces no vas a ser exitoso (?). Qué gran pavada, una que deberíamos ya ir erradicando de todas las mentes que habitan el planeta.

Y hablando de pavadas, algo super importante que entendí este año, es que tu trabajo no define quien sos, y mejor aún, no todo lo que hacés se tiene que traducir en más trabajo. Quizás me lo escriba en un papel y lo guarde en la mochila.

Hace poco empecé a meterme con algunos temas que me gustan y cuando me enganché pensando “ahhh, ¿podría trabajar de esto?”, casi me doy un sopapo cerebral. Que me guste X cosa, no quiere decir que le tenga que sacar dinero. Disfrutemos de hacer algo sin que devuelva un beneficio económico. No está mal.

Cuanto peso me saqué de encima cuando me cayó la ficha. No sé en qué momento pasamos a ser todos tan trabajo-dependiente, pero es el mal más grande de esta época. Ese y el de la fucking productividad constante. Es horrible. No quiero medir cada milisegundo de mi vida, tampoco quiero tirarme un pedo y pensar si fue productivo o no. Brindo por un 2020 menos productivo, en el que nadie me señale con el dedo si estuve 60 veces tirada en el sillón comiendo helado.

Por último, hablando de señalar… algo que dejo para el año que viene: tenerle menos miedo a internet. Quiero decir, a Twitter y a cualquier interacción con gente en alguna red social. Me da algo de pánico decir algo que alguien le caiga mal y despertarme al otro día con 703572834 menciones puteándome. Tuve una pesadilla sobre esto un día, real. Si, bla bla, ya sé que a los trolls no se les contesta o que siempre la gente te va a criticar, pero el nivel de agresión que noté este año, me asombró. Siento que nadie puede decir nada, sin que las palabras sean mal interpretadas, ya pensando que esa persona es Hitler y quiere ver a Baby Yoda arder en llamas. No me resulta divertido, me altera… y eso que a mi me gusta discutir.

En fin, mi deseo más grande para el año que viene es que nadie les rompa las bolas y sean quienes quieran ser, siempre intentando hacer el bien.

*chin-chin* 🥂

(el emoji es representativo de un brindis, podemos brindar con café, té o coca-cola, lo que prefieran)

Disparadores
Me di cuenta que muchas de las cosas que escribí y pensé esta semana, fueron disparadas o complementadas por diferentes lecturas, podcasts, etc.
En vez de linkearlas por separado, creo que sería mejor si las linkeo acá abajo:

Rant del CTO de Basecamp sobre el trabajo

The normalization of Facetune is Problematic

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Project manager 👩🏻‍💻 • Internet kid • Feminist • Made in Ushuaia, living in The Netherlands • Escribo un newsletter sobre misceláneas http://bit.ly/2SICqcd